Artículos Salud emocional 3

LA RISOTERAPIA y la influencia del Dr. Patch Adams

La risa es una capacidad innata y muy particular del ser humano. Generalmente, cuando experimentamos algún hecho que nos divierte manifestamos una risa, aunque ésta también suele ser la expresión de cierto nerviosismo como en el caso de “la risa nerviosa”. La sonrisa también puede formar parte de un código de comunicación no verbal en caso de que se quiera comunicar a alguien nuestro bienestar y nuestro agrado o simpatía. La capacidad de reír y sonreír denota también un cierto tipo de carácter. Las personas más optimistas y/o viscerales suelen hacerlo con más facilidad y en más ocasiones, cosa que suele ocurrir contrariamente en las personas de carácter más negativo y/o racional.
En los últimos años, la risa ha empezado a estudiarse más en profundidad por parte de científicos de algunos países del mundo. Los primeros estudios se realizaron en EE.UU. en los años treinta, pero no fue hasta finales de los setenta cuando el Sr. Cousins fruto de un mal propio experimentó con ella y fundó el “Humor Research Tasck Force” que ha servido de guía para muchos estudios posteriores. Las primeras investigaciones revelaron que la risa franca estimula la inmunidad y disminuye los niveles de cortisol en sangre, que suelen dispararse en situaciones de estrés.
Pero uno de los mayores defensores fue un médico de Virginia (EE.UU.) que se le dio a conocer mundialmente a través del cine. Su vida e historia marcaron un hito, una inflexión en la forma en que se practicaba la medicina. El Dr. Patch Adams (película del mismo nombre, 1998, y protagonizada por Robin Williams) revolucionó la medicina con su forma de ver y entender las enfermedades y su forma de abordarlo. Aparte de ser un excelente médico convencional complementaba el tratamiento oficial con unas terapias psicológicas que consistían en hacer reír y dar afecto a los enfermos, principalmente a los que sufrían cáncer y muy especialmente a los niños. Este genial doctor fue muy criticado y atacado pero el tiempo y el duro trabajo han demostrado unos excelentes resultados mejorando sustancialmente la calidad de vida de los enfermos, incluido los terminales. Tal como apunta en un artículo de EL MUNDO: “Para más de 600 especialistas sanitarios de Estados Unidos, la risa tiene propiedades curativas y preventivas y es una disciplina que debe formar parte del currículo académico de los facultativos […] Decenas de estudios, recogidos en revistas científicas y respaldados por distintas organizaciones médicas están dando fe de los efectos de la risa”. A partir del Dr. Patch Adams se produjo un gran movimiento en que médicoS, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales y voluntarios se formaron y aprendieron de él para llevar una sonrisa a los más necesitados y enfermos. Actualmente, existen “payasos” que siguen los preceptos de este innovador médico y se han especializado en personas enfermas. Tal como afirma el jefe del Servicio de Oncología Médica y Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Valdecilla en un artículo publicado en la revista 'Medicina Clínica' «el sentido del humor es la capacidad natural de la especie humana que hace que la vida no sólo sea soportable, sino además rica, placentera y deseable. La risa es la distancia más corta entre dos personas» (http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/06/13/salud_personal/1055493266.html).
Según ciertos expertos la risa provoca una serie de reacciones en nuestro cuerpo que permite estimular nuestro sistema defensivo. Parece ser que también libera ciertas endorfinas que ayudan a aliviar el dolor e induce en la producción de ciertos neurotransmisores que dan lugar a una sensación placentera y sedante. Además, relaja y libera nuestro cuerpo del estrés, así como ayuda a oxigenar mejor a la sangre. Parece demostrado que tiene un efecto psicológico muy importante equilibrando emociones con connotación negativa tales como la ira, la frustración, la ansiedad, la depresión o la tristeza.
Esperemos que día a día, las sonrisas y la risa formen parte de más personas y profesionales. Esperemos que una sonrisa nuestra sea capaz de alegrar aunque sea por un instante la vida de aquellos que más lo necesitan, de aquellos que necesitan calor humano, una esperanza, unos instantes de compañía que permitan alejarlos de sus momentos de dolor o soledad.

Art. 212/373 (11-12-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido