Artículos sobre Alimentación 6

¿FALTA LA FLORA INTESTINAL?

Nuestro organismo es una maquina de gran precisión en la que miles de mecanismos, procesos y reacciones metabólicas se dan lugar en cada segundo. Uno de los integrantes de este complejo sistema de vida, crecimiento y evolución orgánica humana es la flora intestinal.
Hace relativamente poco tiempo las personas no eran consciente de la existencia de esta flora, unos microorganismos que conviven simbióticamente con nosotros. Los medios de comunicación, a través de sus campañas publicitarias, han realizado una interesante labor al respecto. Hoy día, a casi nadie le suenan a extraño las palabras, L. acidophilus, bifidus, L. casei ... ¿Pero realmente se conocen sus acciones y efectos sobre nuestro organismo?.
Nuestro tracto digestivo, que comprende desde la boca hasta el ano, tiene muchos metros de longitud. Todo él esta recubierto por un "mucus" que lo protege y de diversos tipo de flora, que dependerá de la zona del tubo digestivo donde se encuentre. De estas bacterias simbióticas, tienen gran importantes las del intestino delgado e intestino grueso. Hay que señalar que también están presentes en otros lugares, como por ejemplo la mucosa vaginal. Cuando realizamos las digestiones se pueden producir dos efectos a nivel intestinal: una digestión fermentativa (que es la aconsejable) o una digestión putrefactiva. En esta última, se produce una gran cantidad de elementos tóxicos para nuestro organismo como radicales libres, gases tóxicos tal como el cresol ... Estos tóxicos alteraran numerosas reacciones bioquímicas fisiológicas e incluso pueden dañar a órganos tan importantes como el hígado, el riñón, el corazón y el cerebro. La cantidad y la calidad de nuestra flora (aparte del tipo de alimentos que utilicemos) va a promover un tipo de digestión u otra.
La flora es, además, como un destacamento de policias y ejercito que están controlando un territorio. Vigilan que no hayan intrusos (organismos parasitarios), o al menos que no estén en exceso y controlados, tales como ciertas bacterias, hongos, cisticercos, tenias, oxiuros, cándidas, etc. Estos elementos si llegan a instaurarse y dominar dicho territorio pueden ser el caldo de cultivo para un gran número de alteraciones y enfermedades. Según los expertos, enfermedades como las alergias, el estreñimiento, ciertas alteraciones autoinmunes, una debilidad del sistema inmunitario ... tienen un origen en un desequilibrio intestinal con una proliferación de parásitos. Las bacterias son capaces de sintetizar ciertas sustancias específicas como las bactericinas que son potentes antibacterianos naturales.
Ciertamente, es muy importante que las personas, y especialmente los ancianos y niños, tengan unos niveles adecuados de flora intestinal. Es vital que exista variedad y no se limite a la ingesta de un solo tipo, ya que nuestro organismo necesita la actuación de las diversas especies.
Hay que tener en cuenta, que la flora tomada en forma de yogures se destruye en gran cantidad por los efectos de las secreciones gástricas propias de la digestión. Por ese motivo habría que tomar cantidades un poco mas elevadas y en ayunas, antes de las comidas o fuera de ellas. Esta problemática hace que sea aconsejable tomar vías alternativas de ingesta.
Muchos científicos recomiendan utilizar de vez en cuando el enema de yogurt para que la flora no tenga que pasar la barrera gástrica y así instaurarse y proliferar más directamente en el intestino. Sea cual sea la forma de tomarlo, lo que si hay que tener en cuenta es que existen ciertos hábitos sencillos que podemos adoptar y que pueden ayudar enormemente a mejorar a nuestro castigado, y muchas veces olvidado, organismo.

Art. 11/373 (06-01-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido