Artículos sobre Alimentación 8

LOS ALIMENTOS Y LOS GRUPOS SANGUÍNEOS (I)

En las últimas décadas se ha producido un gran auge en la investigación de la alimentación como posible origen de ciertas enfermedades, o todo lo contrario, de un estado óptimo de salud. De entre todos los estudios, hay que resaltar los realizados por James D´ Adamo, Peter J. D´Adamo y Catherine Whitney.
¿Puede influir el tipo de grupo sanguíneo que la persona tiene sobre como metaboliza determinados tipos de alimentos?. En caso afirmativo podrían estos alimentos comportarse como elementos alteradores de la salud?. Parece ser que en los dos casos las respuestas son afirmativas.
Según estos expertos “El grupo sanguíneo es la llave que abre la puerta a los misterios de la salud, la enfermedad, la longevidad, la vitalidad física y la fuerza emocional. Su tipo de sangre determina la susceptibilidad a la enfermedad, los alimentos que usted debiera comer, y cómo debería practicar ejercicio. Es un factor clave en sus niveles de energía, en la eficiencia con que usted quema las calorías, en su respuesta emocional al estrés y quizás incluso en su personalidad”. (Los grupos sanguíneos y la Alimentación, Peter D´Adamo y Catherine Whitney. Ed Vergara)
Cada ser humano posee unas características propias e individuales de enfermar, de sentir, de reaccionar a ciertas situaciones físicas o psicoemocionales. Es su Terreno el que marca la diferencia. Y entre todo ello, el grupo sanguíneo es un factor esencial. La sangre baña todas y cada una de las células de nuestro organismo, en ella es donde se producen las reacciones metabólicas que nos permiten vivir. Es un tejido que nos inunda y que está presente de forma global en todo nuestro cuerpo. Lógicamente, dependiendo de si nuestro tipo de sangre sea A, B, AB o O habrán variaciones en nuestro metabolismo. La sangre es como una huella digital genética que nos identifica de una forma tan clara como el propio ADN. La evolución a lo largo de la historia humana ha ido emparejada a la del propio ser humano.
Según la cronología antropológica de la sangre, el primer grupo sanguíneo que existió, es decir, el original fue el del O. Data de los antepasados del Cro-Magon. Aproximadamente 40000 años a.C. En ese período el ser humano era básicamente cazador y con una gran actividad física. Es el tipo de sangre más antiguo y más básico. Su sistema inmunitario es muy resistente y en ocasiones se descontrola. Su hábitat social era moco social con marcadas pautas de agresividad, por el contexto de su situación histórica. La proteína animal era la fuente de combustible principal.
El grupo A apareció inicialmente en alguna zona de Asia o de Oriente medio, entre los 25000 y los 15000 años a.C. Apareció como respuesta a nuevas condiciones ambientales donde las características culturas principales eran la de la instauración de la agricultura y la domesticación de los animales. Su estilo de vida y alimentación es más agrario, su desarrollo social más cooperativo y adaptativo.
El grupo B se desarrolló hace entre 10000 y 15000 a.C. en la región del Himalaya (India y Pakistán). Hubo una migración de las cálidas tierras de la sabana africana a las regiones montañosas del Himalaya. Su mutación debe más a un cambio climático. Tenemos los ejemplos de las tribus caucásicas y los mongoles. Tiene un mayor capacidad de asimilación y adaptación a los cambios, incluso los climáticos. Se caracteriza por la fusión de los elementos más representativos de los dos grupos anteriores.
El grupo AB es una mezcla y fusión del tipo A y del tipo B. Hasta hace diez o doce siglos este grupo sanguíneo no existían. Nuestros antepasados nos han dejado una herencia tipológica y de Terreno marcada en nuestra sangre.....

Art. 19/373 (03-03-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LOS ALIMENTOS Y LOS GRUPOS SANGUÍNEOS (II)

... Según J. D´Adamo la sangre contiene eones de memoria genética, datos de programación específica, transmitidos por nuestros antepasados en códigos que todavía se tratan de descifrar. Uno de esos códigos reside dentro de nuestro tipo de sangre.
Los alimentos que solemos comer tienen una forma de reaccionar diferente según el tipo de Terreno que tenga el individuo. Dentro de este Terreno habrá nuevas variaciones según el tipo sanguíneo. Nuestro organismo, nuestro sistema inmunitario, neuroendocrino y digestivo tiene como una especial preferencia respecto al tipo de alimentación que tomaban nuestros antepasados genéticos-humanos-sanguíneos. Esto se debe a un factor conocido como lectinas. Son proteínas muy abundante y variadas que se encuentran un los alimentos y que tienen cierta propiedad aglutinante que afecta a la sangre, a su bioquímica y a las reacciones metabólicas que se dan en ella. Cuando un alimento contiene una lectina incompatible con los antígenos de su sangre, esas mismas lectinas agreden a nuestro organismo. Puede que sea un órgano el que se vea afectado, o una función, o una reacción. Cuando ocurre esto comienzan a aglutinarse las células de esa zona, por ejemplo, del órgano diana. Cuando una proteína lectina se instaura en un lugar del organismo, tiene la capacidad de atraer y hacer que las células que estén a su alrededor, en su área, también se aglutinen. Durante este proceso hay un intento de destrucción de las células y una liberación de metabolitos tóxicos. Es como una reacción de ataque autoinmune. Un ejemplo sería la poca tolerancia que tienen las personas del grupo A la leche, frente a los otros grupos sanguíneos.
Tener en cuenta estos conceptos en nuestra forma de alimentarnos puede tener efectos muy beneficiosos para nuestra salud. Según los expertos nos fortalecería nuestro sistema inmunitario y seriamos más resistente a infecciones, virus, etc. Nos ayudaría a controlar nuestro peso óptimo, evitando el sobrepeso y la obesidad. Ayudaría a mejorar ciertas enfermedades muy comunes muy típicas de las sociedades más industrializadas. Mejoraría los resultados de la medicación alopática en caso de ciertas enfermedades. Evitaría el rápido envejecimiento celular que sufren nuestro organismo hoy día... en definitiva mejoraría nuestro estado de salud a nivel general.
Resumiendo las características de los diferentes grupos, podríamos decir que el grupo O es el prototipo del cazador. Posee un sistema inmune muy activo, en ocasiones descontrolado, y un sistema digestivo resistente. Es un gran consumidor de proteína animal y es el que tiene el metabolismo más adaptado a ello. Posee un tubo digestivo resistente, responde mejor al estrés con una actividad física intensa, necesita eliminar las toxinas del cuerpo ya que tiene tendencia a acumularlas, y necesita un metabolismo equilibrado para poder mantenerse delgado y con energía. Tiene cierta dificultad para adaptarse a los cambio ambientales y alimentarios. El grupo A es el prototipo del agricultor, fue el primer vegetariano (no estricto), con un sistema digestivo bastante sensible, y un sistema inmunitario tolerante. Necesita una alimentación preferentemente vegetariana para mantenerse delgado y sano. Tiene buena tolerancia al estrés y a los cambios ambientales y alimentarios. Tiene mala tolerancia a la proteína animal y a los lácteos. Necesita actividades físicas más relajantes que el del grupo O. El grupo B es el prototipo de nómada. Es muy equilibrado, tiene un sistema inmunitario poderoso, y un sistema digestivo tolerante. Gran consumidor de lácteos. Requiere de un equilibrio entre la actividad física y la mental para mantenerse saludable. E grupo AB es el prototipo del enigmático. Tiene una capacidad camaleónica de adaptarse y responder a las condiciones ambientales y alimentarias. Posee un sistema digestivo sensible y uno inmunitario muy tolerante. Responde bien al estrés con actividades vigorosas físicas, pero a la vez con actitudes calmadas. Se le considera como un misterio evolutivo.
No hay que olvidar nunca que, el equilibrio de la salud depende en muy buena parte de una alimentación equilibrada, tanto cualitativamente como cuantitativamente. Concretar las características positivas y negativos de los alimentos se escaparía a la idea y al límite de extensión de este escrito, pero existe una muy buena bibliografía para los interesados escritos con un lenguaje claro y comprensible. Adaptar la alimentación al grupo sanguíneo no tiene que transformarse en una obsesión, sino más bien tomarlo como una ayuda extra a nuestra salud.

Art. 20/373 (10-03-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido