Artículos Dominical - Salud natural (III)

¿Qué significa cuidar la alimentación? Claves básicas - ¿Somos adictos a los azúcares? - Una reflexión para el próximo año - Los aceites de pescado - Los Tres Pilares de la salud - Métodos de relajación - El Tai Chi. La perla de la gimnasia oriental - ¿Influye el estreñimiento en la salud? - Verduras desintoxicantes de primavera - El culto a la carne


¿QUÉ SIGNIFICA CUIDAR LA ALIMENTACIÓN?
Las claves básicas

Aunque puede parecer una pregunta muy obvia y sencilla, esto no es realmente así. Existe una gran deformación de la idea que se tiene de las personas que cuidan su dieta y sus hábitos cotidianos de vida. Muchas veces suelen exagerarse conceptos, extrapolarse erróneamente e incluso mitificarlos.
Existen ciertas tendencias especiales en la forma de alimentarse, e incluso de vivir la vida, como en el caso de los vegetarianos, los vegetalianos, los macrobióticos, etc...; pero cuidar nuestra forma de alimentarnos, y nuestro estilo de vida, no significa obligatoriamente catalogarse en un grupo de los muchos que hay en el mundo. Es muy común oír comentarios o preguntas tales como “¿cómo se puede ser vegetariano y comer pasteles?”, “¿los naturalistas beben vino y comen carne?”, “¿cómo puede ser que digas que te estas cuidando y estas tomando una pizza?”, “bebe mejor una cola que es más sana que una copa de cava (aunque sea brut nature)”. Esto indica claramente la gran desinformación que existe todavía hoy respecto a estos temas, aún que la mayoría no es consciente de ello. Uno de los mayores errores que se suelen cometer es el del radicalismo.
Existen personas que han tomado la sabia decisión de cuidar su forma de comer y vivir, para mejor su estado de salud. Ello no implica necesariamente renunciar a cosas, sino tomar conciencia y conocer mínimamente el mundo de la dietética. En ocasiones, únicamente es necesario haber leído un poco y tener sentido común. Hay que conocer ciertas bases de nutrición. Podríamos decir que existen cuatro claves básicas para una alimentación saludable: ser variada, ser equilibrada en cuanto a la cantidad y a la calidad, que sea lo más exenta posible de toxinas, y que sea de la máxima calidad posible. Con estas bases cualquier persona puede realizar un gran paso hacia una correcta alimentación, sin renunciar a los placeres de la vida, y sin entrar a formar parte de ninguna “etiqueta”. La variedad en los alimentos que utilicemos nos garantiza una buena pluralidad de nutrientes, ya que no una sola gama de alimentos contiene todos los elementos que necesitamos. Tiene que existir un equilibrio entre los diferentes grupos de alimentos, y no olvidarse de tomar diariamente elementos de la familia de las frutas, verduras, hortalizas, etc. Hay que evitar los excesos, ya que esta es una de las causas de muchas enfermedades y alteraciones de los países occidentales. Comemos y bebemos demasiado.
Hay, que resaltar que somos poco exigentes con la calidad de los alimentos que compramos y consumimos. Este factor es vital y muchos de nosotros no le damos importancia. Pongamos el ejemplo de una persona que tenga que realizar una cena social, y sea un cuidadoso de la alimentación. Puede confeccionar un menú a base de: primero, ensalada con aguacate, gambas y trocitos de queso roquefort, aderezado con vinagre balsámico italiano y aceite de oliva virgen extra; segundo, una dorada a la sal o un solomillo de ternera de Asturias a la plancha acompañada de setas al cabrales; postre pastel de chocolate (75 % cacao mínimo) con mermelada de fresa casera; bebidas, vino tinto (de calidad) y para el postre una botella de cava brut nature; café y una copita de whisky (single, de una sola malta) . Más de uno pensará.... ¿Esto es un menú saludable? Hay que resaltar que cada elemento del menú es de buena o máxima calidad. Puede que haga quince días que esas personas no coman carne roja, y que no sean bebedores habituales de alcohol, que cuiden generalmente su alimentación y que hagan ejercicio físico de una forma periódica. Como puede verse, más de uno puede sentirse identificado con un menú de estas características, y todo y ello conservando la integridad de una equilibrada alimentación.
Hay que resaltar que en el caso de que se padezca alguna alteración de la salud, entonces hay que adaptar la dieta a la constitución y a la problemática existente. Hay que exigir calidad en o que comemos. Existen naturalistas que comen poca carne roja, pero el día que lo realizan utilizan de los animales más limpios y sanos que existen como el caballo y el avestruz; puede que beban poco alcohol (como tiene que ser) pero si la ocasión lo requiere utilizan buenos vinos o cavas de calidad (la calidad no necesariamente viene relacionada con un precio abusivo) o whisky de una malta, y con moderación; puede que les encante el dulce pero no toman asiduamente por los inconvenientes que conlleva, pero el día que se toma se fija uno en la calidad del cacao y del resto de los ingredientes, etc.
El sentido común es un principio elemental y la MODERACIÓN y equilibrio otro. Ser consciente de lo importante que es cuidarse no implica renunciar a ciertos caprichos o delicias, pero no hay que tomar las excepciones como hábitos.

Art. 58/373 (01-12-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


¿SOMOS ADICTOS A LOS AZÚCARES?

Los alimentos son fuente de vida, pero también los hay que son fuente de desequilibrios. Hay que diferenciar claramente aquello que se considera nutritivo, vital, sano y aquello que únicamente es comestible, que regala los sentidos del olfato – gusto pero que no aporta nada útil a nuestro organismo. Parece que cada día aumente la lista de las comidas del segundo grupo, muchas veces enmascarada con potentes campañas publicitarias que consiguen engañar a más de uno. La industria alimentaria nos “atiborra” a nuevos productos que en su composición básica se encuentra el azúcar refinado (que en muchos casos no es lo peor que lleva). Aunque pueda parecer exagerado (y realmente no lo es), la pastelería industrial, los refrescos azucarados, las golosinas etc... forman la dieta básica de muchas personas, y de muchos niños. Existe un núcleo considerable de población que parece estar “engancha” a este grupo de sustancias (mejor no llamarlas alimentos). Es lamentable que en muchas familias españolas, y del mundo en general, se esté perdiendo la tradición del buen comer y beber; y a ello me refiero en cuento a la calidad y variedad. El problema empieza con los niños y adolescentes actuales pueden pasar semanas sin que prueben una fruta, una ensalada, unas verduras o un pescado. Los bocadillos de toda la vida han dejado paso a las “pastitas” y a las “chuches”, los zumos de fruta a los refrescos. A ello se le suma que los padres no hacen suficiente hincapié en dar a la alimentación la importancia que se merece. Comer no significa necesariamente alimentarse, ya que incluso el “fango” se puede comer y no por ello nos nutre.
Todo ello tiene un fondo que juega en nuestra contra. Los seres humanos somos muy sensibles a las sustancias azucaradas. Nos proporciona placer saborearlo, pero no todo lo “bueno” es realmente positivo. En nuestro intestino existe una flora de bacterias simbióticas, que conviven en armonía con nosotros. Nos aportan beneficios para nuestro cuerpo, y actúan como policías frente a posibles invasores. Cuando sus niveles decrecen puede darse una proliferación de bacterias intestinales patógenas y hongos que son muy nefastos para nuestro equilibrio orgánico, que tienen la capacidad de reproducirse con facilidad y de ser muy resistentes. Muchos de ellos adoran los azúcares refinados como fuente de alimentación, los fortalecen y les dan vitalidad en deterioro de nuestra propia salud. A partir de aquí, la liberación de sustancias que producen dichos microorganismos patógenos juega un papel fundamental en muchos desequilibrios y enfermedades. Cuando esas bacterias no tienen el aporte diario de alimento, en forma de azúcar refinado) se desfallecen y “gritan comida!!!”, manifestándose en nosotros como la necesidad de comer ese dulce. A más que los cuidemos, más ganas tendrán de que los alimentemos. Además de esto, los azúcares refinados (blancos) rompen el equilibrio ácido – básico sanguíneo, parámetro extremadamente sensible a cambios. Sin un PH de la sangre correcto todas las funciones de nuestro metabolismo fallan, produciéndose una reacción en cadena a modo de castillo de naipes. Nuestro cuerpo intenta compensar como puede esta acidez sanguínea pero con mecanismos que son contraproducentes a la larga.
Según expertos, una acidificación prolongada de la sangre puede ser un factor muy determinante en la aparición de artrosis y osteoporosis precoces, retrasos en el crecimiento en niños y otras enfermedades importantes. Las caries son otro “premio” a la ingesta abusiva de productos con azúcares refinados. Otros estudios han demostrado que consumir 75 gramos en una toma, produce una reducción de la actividad de los glóbulos blancos en un 20% manteniéndose ese nivel al cabo de 1 hora. Dosis de 100 gramos reducen su actividad entre un 40 y un 60 % no volviendo a la normalidad hasta pasadas 5 horas; conclusión disminuye el sistema inmunitario. Otro efecto es el de aumentar la liberación de adrenalina por parte de las suprarrenales favoreciendo su agotamiento. La fabricación de grasa a partir del exceso de azúcar es algo conocido por todos, a añadir en nuestra cesta de la compra. Muy común el estado de nerviosismo, irritabilidad y depresión en consumidores habituales. Picos de glucemia por liberación de descargas de insulina en ingestas altas provocan importantes desequilibrios en el páncreas. El agotamiento en la producción de adrenalina da esa sensación característica de falta de energía y cansancio; y roba nutrientes importante de nuestro cuerpo. Hay que tomar un poco más de conciencia de nosotros mismos, y en especial a personas que podamos tener bajo nuestra responsabilidad como educadores, tutores o familiares.
Nuestro organismo siempre acaba pasando factura y hemos de ser sinceros y ver si realmente nuestro comportamiento respecto a las azucares refinados parece “adictivo”. ¿ Puede usted pasar más de 3 días, una semana ... sin tomar nada de esto?. La respuesta a esta pregunta puede decir mucho.

Art. 59/373 (08-12-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


UNA REFLEXIÓN Y UN DESEO PARA EL PRÓXIMO AÑO

El ser humano forma parte de un inmenso mundo, un lugar que es el planeta Tierra. Nuestros inicios se remontan a hace millones de años, en un tiempo donde vivíamos en un entorno completamente natural. En bosques, en la selva, en la sabana, todo se desarrollaba en contacto directo con el ecosistema, siguiendo las leyes y los ritmos de la naturaleza.
El ser humano ha evolucionado con el paso del tiempo, pero en nuestros genes existe una memoria, una información, que dicta el hecho de que somos y formamos parte de todos estos elementos que nos rodean. Hay un recuerdo genético de nuestro pasado como especie y como ser vivo perteneciente a la Tierra. Nuestros átomos son los mismos que los que forman el agua, la tierra, los árboles, los peces, el viento, las estrellas. Antiguamente, éramos capaces de presentir o notar los cambios que se producían en los ciclos naturales, al igual que ocurre con los animales. Nuestra integración con el medio así lo permitía. Pero con el paso de los siglos, el ser humano se ha ido distanciando. Se ha ido auto excluyendo y aislando del ecosistema. En vez de seguir los ritmos naturales como cualquier otra especie de este mundo, intentamos trasformar, forzar dichos ritmos a nuestras propias necesidades y conveniencias, sin importar el impacto que pueda causar sobre los demás seres vivos. Nos comportamos como entes extraterrestres procedentes de otro planeta, de otro sistema, de otra galaxia. Nos aprovechamos sin mesura, sin dar nada a cambio, y sin agradecimiento de los recursos naturales que tenemos a nuestro alcance. Contaminamos ríos y mares, talamos bosques y selvas indiscriminadamente, matamos animales por diversión –y los que dedicamos a la alimentación lo hacemos previa sesión de tortura-, maltratamos a nuestros semejantes...
Nuestra “inteligencia” nos ha convertido en intelectos inmaduros, egoístas, despiadados y destructivos. La especie humana enferma físicamente, emocionalmente e intelectualmente. Somos los seres humanos del siglo XXI.
Muchos expertos están de acuerdo en que, las personas están padeciendo cada vez más desequilibrios y enfermedades porque se han alejado de su propia naturaleza, y de la Naturaleza de la que formamos parte. Los desequilibrios psicológicos son cada vez más abundantes. Depresión, ansiedad, melancolía, apatía, resignación, psicosis, fobias, muchas veces aparecidas sin ninguna causa aparente. Y como suele decirse “mente sana in corpore sano”. Cada vez más enfermedades autoinmunes, idiopáticas (de causa no conocida) y degenerativas.
¿Qué camino tendríamos que seguir para volver a nuestro cauce natural como seres de este planeta? ¿A qué tendríamos que enfrentarnos, renunciar o adoptar para que dejáramos de ser espectros en nuestro propio mundo?.
Terminamos un año y empezamos uno nuevo. Es momento de reflexionar. Estamos en los albores de un nuevo milenio, de una nueva era y el camino de nuestra existencia como individuos, así como especie está en nuestras manos, en nuestro día a día. ¿Adónde llegaremos si seguimos este camino? ¿Dónde estaremos o que llegaremos a ser de aquí a mil años? El ser humano necesita sanear su conducta, su integridad y su ética. La Naturaleza necesita que la respetemos más y que la preservemos. Un nuevo año va empezar, y puede ser que aún exista una esperanza.

Art. 62/373 (29-12-2002) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LOS ACEITES DE PESCADOS

La dieta Mediterránea está considerada, por los expertos, la más equilibrada y sana del mundo. Las características de los alimentos utilizados, como base, le proporcionan unas cualidades excepcionales para la salud de los seres humanos. De entre los diferentes grupos que componen esta dieta, el conjunto que forma los pescados es uno de los más importantes. En la mayoría de los países, el consumo de pescado no es algo habitual. Su inclusión en la alimentación diaria está restringida a una vez por semana, o cada 15 días como mínimo.
Los pescados son unos animales acuáticos que poseen unos interesantes elementos químicos. De todos ellos, hay que resaltar el de sus aceites, presentes en mayor medida en los azules. Durante muchos años, este tipo de pescados han sido muy criticados y despreciados. Existía la errónea idea de que los pescados azules no eran sanos, engordaban mucho y provocaban colesterol. Con el paso de los años se ha demostrado que no es cierto y que las ventajas en su consumo son importantes.
Estos peces poseen unos aceites que forman parte del grupo de los ácidos grasos insaturados. De este grupo pertenecen al subgrupo de los poliinsaturados – omega 3 (EPA, ácido eicosapentaenoico – DHA, ácido docosahexaenoico). Estos son muy útiles y sanos ya que influyen positivamente en varios sistemas de nuestro organismo. Equilibran las funciones del sistema inmunitario y hormonal, disminuyen las tasas de triglicéridos y del colesterol malo (lipoproteínas LDL, VLDL), y ayudan a disminuir la tensión arterial. Fortalecen y reestructuran las membranas celulares, y tienen efectos beneficiosos en las alteraciones cardiocirculatorias y en las respiratorias. Actualmente, una de los objetos de investigación más sorprendentes es en el campo de los procesos inflamatorios y en enfermedades autoinmunes, así como en el síndrome premenstrual y desequilibrios menopáusicos. Los estudios son cada vez más frecuentes y están avaladas por sociedades y revistan prestigiosas en el campo de la ciencia como International, Archives of Allergy and Applied immunology, American Journal of Hipertensión, Archives of Internal Medecine,European Journal of Clinical Nutrition y otros. Una ventaja importante es que estos elementos bioquímicos pueden consumirse a través de alimentos sencillos y naturales, los peces del mar. Como ejemplos más representativos tenemos el salmón, el arenque, la anchoa, la sardina, el atún y la caballa. Hay que tener en cuenta que una mayor ingesta de aceites omega 3 requiere mayores dosis de vitamina E en la dieta (aceite de germen de trigo crudo, almendras, avellanas, oliva, aguacate), para evitar la oxidación rápida de estos aceites en el organismo. Si al consumo habitual, y moderado, de pescado le sumamos la utilización de aceite de oliva virgen extra de primera presión y en frío, tenemos una combinación de aceites muy adecuada para la salud de nuestro organismo.
En condiciones normales, se recomienda un consumo de 3 veces por semana. En los lugares que hace frío o en períodos invernales es cuando se aconseja más su ingesta. Lógicamente, en el caso de padecer alguna enfermedad es vital consultar previamente al médico de cabecera o especialista.
Los aceites insaturados de los pescados son uno de los miles de componentes bioquímicos que se encuentran en los alimentos, y que más beneficios ofrecen. Han formado parte de nuestra cultura gastronómica desde hace siglos, la cultura del Mediterráneo. Esperemos que se mantenga entre nuestras mesas, provenientes de mares y océanos no contaminados, durante muchos más.

Art. 63/373 (05-01-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LOS TRES PILARES PARA LA SALUD

El organismo humano es un ente muy complejo sujeto a una infinidad de reacciones bioquímicas, biofísicas y bioeléctricas. Es muy usual que se desequilibre y existen innumerables herramientas que pueden ayudar a restablecer el equilibrio metabólico. Pero existen unos fundamentos básicos que hay que tener siempre en cuenta y que forman una de las áreas de los pilares de la salud: 1) el equilibrio del PH sanguíneo 2) la limpieza de la mesénquima – sangre 3) una buena salud intestinal.
Nuestro organismo es una inmensa fábrica de reacciones fisiológicas (químicas, físicas y eléctricas). Cualquier hecho que se produzca en nuestra vida cotidiana como mover los músculos, respirar, masticar, parpadear, pensar, reír, sudar, digerir, etc..., depende directamente de estas reacciones. La sangre es el medio en el que viven todas nuestras células, el lugar donde se realizan los procesos metabólicos y de ella depende nuestra vida. Para que todo esto se pueda producir, nuestra sangre tiene que “vivir” en un medio adecuado; y parte importante del ello depende del PH sanguíneo. El PH es un indicador químico que nos da referencia de si una sustancia es ácida (0-7) o alcalina (7-14). Esto tiene gran importancia bioquímica. El PH de la sangre está acotado dentro de unos márgenes muy estrechos: sangre arterial (7,41) y sangre venosa (7,36). Si se altera este parámetro, el cuerpo empieza a desequilibrarse ya que para que todas las reacciones fisiológicas se realicen correctamente la sangre tiene que mantenerse en estos valores. Debido a la mala alimentación, el tabaco, el estrés, la obesidad, el sedentarismo, etc. la sangre tiende a acidificarse, es decir a estar por debajo de PH 7. Si este hecho se prolonga mucho tiempo o la acidosis es muy acentuada las alteraciones pueden evolucionar hacia enfermedades.
La calidad y limpieza de la sangre es otro factor muy a tener en cuenta. Cuando el tejido sanguíneo está repleto de toxinas, tanto si provienen del exterior (causas exógenas: mala alimentación, contaminación, etc.) como de procesos de nuestro propio organismo (causas endógenas: estrés, mala metabolización de nutrientes, estreñimiento, etc.) la sangre se vuelve más ácida y se crean una serie de elementos, como por ejemplo los radicales libres, que bloquean las células, impidiendo que entren nutrientes buenos e información endocrina en el interior y que salga los desechos producto del propio funcionamiento de la célula. Esto hace que degeneren y si ocurre con muchas de ellas se produce un envejecimiento precoz celular y de los tejidos que forman, con el consecuente desequilibrio metabólico. Además, si existen muchas sustancias tóxicas en el cuerpo, los órganos y sistemas principales encargados de filtrarlas y expulsarlas (hígado, riñón, piel, sistema linfático...) se saturaran y no podrán cumplir su función por lo que quedarán muchas toxinas aún en sangre con el daño que ello provocará. Para ello es importante equilibrar el PH y limpiar la sangre de toxinas.
Existen elementos naturales como las plantas que pueden ayudar enormemente a este fin. Las más utilizadas actualmente son el Cardo mariano (Silybum marianum), Rabano negro (Raphanus sativus), Diente de león (Taraxacum officinale), Alcachofera (Cynara scolymus), Cola de caballo (Equisetum arvense), Ajo (Allium sativum), y el Té verde (Camelia Sinensis). Otro grupo botánico muy olvidado y con gran poder equilibrador del PH, desintoxicante y equilibrador de las rutas enzimáticas es el de las algas. Destacar la Kombu (Laminaria Ochroleuca y Saccharina), Wakame (Undaria pinnatifida), Iziki (Iziki fusiforme), Espirulina (Spirulmna maxima), Clorella (Chlorella pyrenoidosa) y la
Klamath (Aphanizomeron flosaquae). El tercer pilar es el de la salud intestinal. A lo largo de los años se van depositando restos de alimentos y sustancias en las paredes de los intestinos. A ello se le pueden sumar esporas o citoesqueletos de microorganismo enquistados en estas zonas formando un foco tóxico. Este muro secundario que recubre la pared y la mucosa intestinal forma una barrera que impide que las vellosidades intestinales absorban correctamente los nutrientes. Ello puede ocasionar problemas de digestión y asimilación con las nefastas consecuencias que derivan. Por ello, se está impulsando a nivel mundial la Hidroterapia de colon como sistema eficaz para desincrustar estos residuos y dejar libre y limpio las paredes intestinales. Otro factor decisivo en la salud intestinal es la existencia de una buena flora intestinal, por lo que la ingesta de probióticos es esencial.
Como conclusión a todo lo anterior, reseñar que en ocasiones nuestro estado de salud puede desequilibrarse e incluso llegar a una enfermedad. En muchas ocasiones, se nos recomienda un medicamento (para una enfermedad) o un complemento alimentario (para un desequilibrio fisiológico de la salud) pero si nuestro PH sanguíneo está alterado, nuestra mesénquima-sangre está cargada de toxinas, y nuestro intestino no es capaz de digerir y absorber correctamente la que ingerimos, nuestro cuerpo no será capaz de sacar provecho a los medicamentos, complementos o incluso a los propios nutrientes de la alimentación diaria. Por ello, tener en cuenta estos tres pilares es una forma de ayudar directa e indirectamente al tesoro más grande que tenemos, nuestra salud.

Art. 71/373 (23-02-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


MÉTODOS DE RELAJACIÓN

El mundo actual funciona a un ritmo frenético y las personas que viven en él sucumben a ello. El ser humano, a lo largo de los siglos, ha ido perdiendo su capacidad de adaptarse a las circunstancias. Nos hemos vuelto más rígidos y nos es mucho más difícil hacer frente a los acontecimientos y eventualidades que se presentan. En especial, en las grandes urbes es donde más acentuado se presenta este problema. En las últimas décadas, la sociedad está regida por el señor "estrés".
El estrés es un mecanismo "normal" de nuestro organismo, y también de los animales. Prepara al organismo ante una situación de peligro donde se producen ciertos cambios metabólicos: aumenta la frecuencia respiratoria y cardiaca, dilatación de los vasos sanguíneos de los músculos esqueléticos, aumento en la secreción de la médula suprarrenal, disminuye la secreción de las glándulas digestivas y del peristaltismo, redistribución de la sangre desde los órganos menos activos a los más activos y músculos, aumento de la glucosa en sangre, etc. El organismo se prepara para luchar o para huir. Este mecanismo era de gran importancia, en especial, en la época prehistórica donde la presencia de peligros estaba al orden del día. Pero este mecanismo es únicamente válido si existen situaciones reales de peligro, y cuando éste desaparece la situación de estrés también debería hacerlo. El problema surge cuando realmente no existe un peligro o agresión (que puede ser físico o psicológico) o cuando lo organismo no es capaz de realizar un cambio al desaparecer la situación problemática. El trabajo suele constituir una contexto estresante muy importante en las grandes ciudades. Si esta situación persiste durante mucho tiempo puede provocar serias alteraciones en la salud del individuo. Se produce un agotamiento general del metabolismo, un desequilibrio del sistema neuroendocrino, un gasto excesivo de nutrientes, una producción exagerada de sustancias tóxicas (como radicales libres), un envejecimiento celular prematuro, problemas que las relaciones sociales, etc.
Una persona inmersa en unas condiciones continuadas de estrés entra en un círculo vicioso, y que le es muy difícil salirse. Es muy importante tomar conciencia de ello y hacer frente a la problemática. Habría que visitar a un profesional especializado para asesorarse frente a este problema, pero además, existen sistemas de ayuda que pueden mejorar la calidad de vida y la forma en que se hace frente a ello. Es muy importante tener un espacio de tiempo diario para dedicarlo a uno mismo. Esta es una premisa fundamental. Aunque sea necesario habría que reestructurar todo el horario semanal para poder disponer al menos de 30 o 45 minutos al día para invertirlo en nosotros. Este tiempo puede emplearse en ciertas actividades que sean observados como muy positivos frente al estrés. La actividad física es una de ellas. Es una forma de compensar la balanza entre esfuerzo físico y esfuerzo intelectual o emocional. Presenta muchas ventajas físicas, psicológicas y emocionales y pocos inconvenientes. Es una forma de liberar tensión. Tendríamos ejemplos como la natación, el atletismo, el ciclismo, el baile, etc. Relacionado con ello pero con una filosofía particular tenemos ciertas técnicas venidas de oriente. El Tai Chi, el Chi Kung, el Yoga, el Aikido, el kyudo, la meditación zen... son disciplinas que trabajan perfectamente el cuerpo y la mente. Permiten trabajar la concentración, la respiración, la serenidad y hacer frente a situaciones imprevistas con eficacia y poco esfuerzo. Existen otros sistemas que nos pueden ayudar y sosegar de muy diferente naturaleza. Un paseo por el campo o por la playa, escuchar música clásica o relajante, leer, una sauna, una baños hammam, un masaje, unas cortas vacaciones para romper la rutina, un fin de semana de retiro en un refugio o monasterio, etc... son herramientas muy útiles para hacer frente a los quehaceres diarios.
En muchas ocasiones, nos vemos desbordados por la vida diaria, por las obligaciones, las presiones, las preocupaciones y nuestro organismo necesita hacer un paréntesis y hacer algo gratificante y que nos ayude a desconectar con lo que nos envuelve, para luego continuar con nuestras obligaciones con serenidad, fuerza, valor e inteligencia.

Art. 72/373 (02-03-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


EL TAI CHI
Una perla de la gimnasia oriental

El Tai Chi es una de las disciplinas más extendidas de oriente en la sociedad occidental. A lo largo de las últimas décadas ha ido ganando millones de adeptos en todos los rincones del mundo. Desde niños hasta ancianos, deportistas o personas con dificultades físicas o mentales, todos se ven beneficiados por su práctica.
La palabra Tai Chi se ha intentado traducir de muchas formas, pero la dos que más se han extendido es la de “boxeo de las sombras” y “puño de suprema importancia”. Antiguamente el Tai Chi Chuan era un forma de combate y defensa (pertenecientes al grupo de las artes marciales internas). Con más de 1500 años, se la considera una de las más antiguas del mundo. Con el paso de los siglos, esta disciplina ha ido evolucionando para transformarse en un arte de paz, equilibrio, serenidad, autoconocimiento y salud. Este tipo de gimnasia tiene una relación directa y estrecha con el Chi Kung, considerada como la “base madre” del Tai Chi. El Chi Kung forma parte de la 5ª especialidad técnica de la medicina tradicional china, y aporta gran ayuda para mejorar la salud frente a diferentes desequilibrios. En la actualidad los diferentes estilos que existen (Yang, Chen, Wu, Hao, etc.) provienen de las diferentes familias que las originaron y que las han ido trasmitiendo de generación tras generación. Según la historia, un antiguo médico chino en el siglo II desarrolló la base de este sistema tomando por ejemplo la imitación de los animales, principalmente del tigre, el ciervo, el mono, la grulla y el oso; animales muy representativos en la cultura china. Tradicionalmente se ha defendido que el sistema viene de la mano del maestro taoísta Chang San Feng , en el siglo XIII; es origen del Tai Chi de la era moderna.
Según algunos expertos, el Tai Chi es una disciplina de autoconciencia sutil y poderosa. Es una herramienta que nos permite ponernos en contacto con uno mismo, prestando especial atención a dos factores que potencian el bienestar físico y mental: la respiración y la concentración. Es una expresión de profunda concentración, y a la vez, de calma y serenidad que induce a la paz interior. Su trasfondo filosófico relacionado al taoísmo lo convierte en una meditación en movimiento.
Los lentos movimientos del Tai Chi favorecen el desarrollo y la movilización de músculos y articulaciones sin un desgaste ni agresión hacia ellos. El control de la respiración diafragmática permite una activación cardiovascular muy beneficiosa. Además, los movimientos están estudiados de tal forma, que junto al tipo y ritmo respiratorio actúan regulando los meridianos de acupuntura y sus Zang-Fu (órganos-entrañas). Se mejora la capacidad pulmonar y la circulación sanguínea (arterial y venosa), equilibra y mejora el funcionamiento el sistema nervioso y endocrino, produce un aumento en la liberación de endorfinas (dando sensación de bienestar). Por el equilibrio orgánico que conlleva su práctica se ha observado que tiene efectos beneficiosos sobre las tasas de glucosa y colesterol en sangre; así como en la retención de líquidos. Se podría resumir diciendo que los beneficios que se consiguen con la práctica constante del Tai Chi se manifiestan: a) A nivel físico, en el sistema circulatorio, osteo-articular, muscular y por supuesto el nervioso; b) A nivel energético y mental, equilibrando procesos de ansiedad, nerviosismo, estrés, falta de concentración, etc. Como puede observarse existe un beneficio global a su práctica.
El Tai Chi puede practicarse a cualquier edad entre los 3 años y los 100 ó más, y sea cual sea la condición física. Siempre se tendrá que adaptarse a las características particulares de cada persona. Si se padece alguna enfermedad es aconsejable consultar a su médico de cabecera o especialista.
Es usual ver, en las plazas y parques de china, numerosos grupos de personas que se reúnen para practicar esta gimnasia diariamente a primeras horas de la mañana. Es alentador observar que en occidente se está contagiando esta práctica; en playas, parques y plazas hay gente que lo practica como algo cotidiano.
Las personas que practican el Tai Chi asiduamente durante años, llegan a edades avanzadas en relativa buena salud física, mental y emocional; y por ese motivo hay cada vez más personas que lo practican hasta edades muy avanzadas.

Art. 75/373 (23-03-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


¿INFLUYE EL ESTREÑIMIENTO EN LA SALUD?

La salud intestinal es uno de los pilares para el equilibrio orgánico. El intestino aparte de encargarse de realizar parte de la digestión, y de asimilar los nutrientes, posee la función de reservar y eliminar los elementos de desecho propios de la digestión. Un correcto tránsito del bolo fecal y una correcta evacuación son fundamentales. Pero la mayoría de las personas, no suelen darle mucha importancia a este hecho. Una persona adulta sana, en principio, tendría que ir al baño diariamente. Lo ideal sería que realizara una deposición después de cada comida; y la consistencia de las deposiciones no tendría que ser ni muy duras ni muy blandas, y con ausencia de alimentos sin digerir.
En la sociedad occidental es muy usual que las personas presenten estreñimiento. Este mal puede tener numerosas causas y en el caso de parecerlo hay que consultar, a priori, al médico de cabecera o especialista. Una de las causas principales, en el ámbito fisiológico, es la alimentación. Cada vez más se está confirmando que una alimentación rica en proteína animal y productos refinados (pasta, cereales, pan y azúcar blanco, etc.) y pobre en frutas, verduras, hortalizas y fibra general predispone a esta alteración. Otro aspecto a tener en cuenta, es que muchas personas que presentan desequilibrios en el ritmo intestinal, y sus deposiciones, tienen un desequilibrio en la flora intestinal simbiótica y una acumulación de elementos en las paredes intestinales. Estos elementos son residuos que se han ido acumulando a lo largo de los años creando un desequilibrio funcional del intestino, tanto a nivel de absorción y digestión como referente a los movimientos peristálticos. Según expertos, una debilidad e hipotonía de la musculatura abdominal, así como no hacer caso a los avisos del cuerpo a la hora de tener la necesidad de ir al baño pueden ser elementos que favorecen a este desequilibrio. Aunque la mayoría de las personas piensen lo contrario, no es normal realizar deposiciones cada dos, tres o más días. Esto ya indica un desequilibrio. Cuando las heces se acumulan en el intestino grueso durante mucho tiempo liberan una serie de substancias, como ciertos gases (amoniaco, fenol, cresol, etc.) que se absorben pasando al torrente circulatorio. Éstos pueden dirigirse a ciertos órganos o sistemas pudiendo provocaran importantes desequilibrios bioquímicos que puede manifestarse de muy diferente forma, según la constitución y predisposición de la persona. Dolor de cabeza, cansancio generalizado, falta de concentración, problemas de piel, etc. pueden ser según los expertos signos secundarios a este desequilibrio. Como consecuencia de todo ello, la salud de la persona se desequilibra. Recalcar que una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas, verduras y hortalizas, así como productos integrales ricos en fibra es básico para empezar a equilibrar el sistema intestinal. Un aporte extra de flora intestinal, ejercicio físico semanal moderado que ayude a tonificar la musculatura abdominal, hacer caso de las señales de aviso del cuerpo para ir al baño (y no postergarlo como suele hacerse pensando ¡iré más tarde!), y respirar de forma abdominal o diafragmática son otros elementos que pueden ayudar a mejorar nuestra frecuencia deposicional. Lógicamente, hay que remarcar que existen patologías de fondo que pueden provocar una alteración de ritmo intestinal y con ello un estreñimiento. Para ello es importante consultar al médico de cabecera o especialista por sí existe tal problema de fondo y tomar las medidas oportunas.
En muchas ocasiones, elementos o cosas que realizamos de forma cotidiana no le damos la importancia que se merece; a veces por desconocimiento y otras por desidia. Pero cuerpo humano es una máquina casi perfecta pero que puede desajustarse, y de nuestra mano también está que la volvamos a sincronizar con hábitos de vida saludables.

Art. 76/373 (06-04-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


VERDURAS DESINTOXICANTES DE PRIMAVERA

En la huerta existen una gran variedad de vegetales que forman un enorme abanico de posibilidades para elaborar exquisitos platos, y a la vez saludables. De todos es conocido que la primavera es una de las estaciones más importantes del año, es cuando la “vida” de la naturaleza retorna y todo deviene un esplendor de movimiento, expansión, color y vitalidad. Es también una de las estaciones más óptimas para realizar ayunos, depuraciones, monodietas y otras tantas técnicas orientadas a la limpieza, equilibrio y fortalecimiento de nuestro organismo. En muchas ocasiones, olvidamos que las plantas que se utilizan habitualmente en la dieta también poseen propiedades tales como las plantas utilizadas tradicionalmente para la elaboración de tisanas, cataplasmas, etc.
De todas ellas, las que son más propiamente primaverales poseen una actividad desintoxicante especial. Suelen tener un sabor ligeramente amargo y algo picante, que ya de por sí nos orientan hacia sus propiedades. Empezar con el espárrago que tan habitual es en los campos de Ibiza y Formentera. Crece de forma silvestre y puede prepararse de muy distintas formas: en ensalada, tortilla, braseado con otros vegetales, etc. Posee un principio activo denominado esparraguina a la cual se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Su alto contenido en beta-caroteno le da una relevancia especial como agente que mejora la salud de la piel. Por su contenido en ácido fólico y clorofila actúa como tonificante de la sangre. El berro es una planta óptima desde el invierno hasta la primavera. Muy apropiada para las ensaladas aportando una gran contenido en clorofila, ácido fólico, yodo; antioxidantes, vitaminas C, zinc y un compuesto azufrado que lo caracteriza como un revitalizante y estimulador de las defensas. La ortiga es una planta muy conocida por sus efectos depurativos, pero menos conocida como elemento culinario. Los pelos urticantes desaparecen al escaldar la planta con agua hirviendo. Posee gran cantidad de minerales, en especial hierro y silicio, actúa como diurético uricosúrico y antiinflamatorio. Ha sido ampliamente utilizado como remineralizante, y en la antigua tradición popular en caso de reumatismos y gota. La planta comida juntamente con otras verduras, en tortilla, en potaje, incluso en platos que suele utilizarse espinacas como sustituto de ésta, es muy beneficiosa. Su contenido en silicio le confiere un gran efecto reconstituyente del cabello y de lesiones óseas. El diente de león es otra de las plantas muy conocidas y utilizadas en forma de tisanas, pero poco utilizadas como alimento. Suele utilizarse en ensaladas y le da un delicado sabor y aroma. Estimula la producción de bilis reduce la retención de líquidos. Es rica en vitaminas del complejo B y C. Gran desintoxicante y diurético; al igual que la alcachofa contiene un principio activo que ayuda a fortalecer y proliferar la flora intestinal simbiótica. La alcachofa es una de las plantas reinas primaverales. Posee un gran poder desintoxicante del hígado, ayuda a eliminar de colesterol malo y los triglicéridos. A la brasa o a la vinagreta constituye un delicioso manjar. Las espinacas de primavera poseen altos niveles de ácido fólico, clorofila, beta-caroteno, potasio y vitaminas C. Siempre se le ha atribuido un gran contenido en hierro, pero este es de difícil digestión y habría que combinarlo con el zumo de un cítrico (vitaminas C) para aumentar un poco su nivel de absorción. Estas son sólo unos pocos ejemplos de lo muchos que existen.
Como se ha observado, todas ellas tienen numerosas propiedades, algunas específicas de cada especie y otras comunes. Entre las comunes destacaremos su capacidad de limpiar la sangre, tonificar el hígado, y aumentar la diuresis. Por su riqueza en beta-caroteno y clorofila suelen ser tonificantes de la sangre. Todas las alteraciones de la salud que tengan como denominador común una acumulación de agentes tóxicos en el hígado u otros órganos, tejidos o sistemas pueden verse beneficiadas con la utilización de estas plantas-alimentos en nuestra dieta cotidiana, en especial en primavera.

Art. 79/373 (27-04-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


EL CULTO A LA CARNE

El ser humano siempre ha tenido a la carne como un elemento obligatorio en cualquier buena comida. Antiguamente, poder comerla asiduamente era símbolo de riqueza, de buen estatus social. Todo festín tenía que estar formado con suculentos y elaborados platos a base de esta proteína animal. Esta idea ha ido perdurando y se ha mantenido a lo largo de los siglos, e incluso en la actualidad, hay muchas personas que consideran que “una comida sin carne es una comida que no alimenta”.
Existe un verdadero “culto a la carne”, y ésta es una idea que habría que cambiar de base. La alimentación humana tiene que estar fundamentada en la variedad. Esta diversidad tiene que ir orientada a los diferentes grupos alimentarios, y dentro de cada uno de ellos de los diferentes alimentos que lo componen. Uno de los errores más comunes que se cometen en el campo alimentario es el de ensalzar excesivamente un grupo o tipo de alimentos por encima de los otros. Todos son necesarios, y su variedad nos aportará el abanico de nutrientes que necesitamos para que nuestro organismo pueda crecer, desarrollarse y funcionar de una forma correcta. La carne pertenece al grupo de los alimentos proteicos. Las proteínas están formadas por aminoácidos de los cuales existen unos que pueden ser sintetizados por nuestro organismo y otros que tienen que tomarse a través de los alimentos. Estos desempeñan un papel muy importante a nivel estructural y funcional. Poseen una función plástica-estructural, intervienen en la formación de estructuras tan importantes como las membranas celulares, los tendones, cartílago, hueso, ligamentos, y músculos, piel, tejidos orgánicos, etc. También forma parte de la estructura y metabolismo de funciones biorreguladoras, inmunitarias, de transporte, genéticas, contráctiles, etc...
La calidad de la proteína que utilicemos en nuestra alimentación tendrá una relación estrecha con la calidad de las estructuras que se formen en nuestro cuerpo a partir de ella, así como la correcta funcionalidad de órganos, sistemas y de metabolismos relacionados. Por eso es muy importante que las fuentes alimentarias utilizadas sean las más sanas posibles. Tenemos carnes rojas (ternera, buey, etc.), carnes blancas (pollo, pavo), huevos y leche como fuentes de proteína de animal terrestre. Es vital que los animales no estén hormonados, que se alimenten correctamente, y que no estén “atiborrados” de antibióticos u otras sustancias que podrían ser perjudiciales a dosis elevadas, por acumularse en el organismo animal. Pero tenemos también otras fuentes proteínicas muy importantes. Resaltar el de los pescados tanto blancos, azules como grupo de origen "animal acuático". Las proteínas de origen vegetal son otro elemento importante a introducir en nuestra alimentación cotidiana. Esto es debido a que los que provienen de los animales terrestres presentan sustancias tóxicas o residuales que pueden provocar desequilibrios en el individuo humano. Es muy común, en personas que toman un exceso de carnes rojas el tener niveles elevados de ácido úrico, colesterol LDL o VLDL, etc.. En cambio, si complementamos en nuestra alimentación fuentes de proteínas de origen vegetal tendremos el aporte necesario sin los efectos perjudiciales del exceso de proteína animal. Las algas (espirulina, Klamath, clorela, nori, etc.), las semillas oleaginosas (almendras, avellanas, nueces ...), las setas, las legumbres, y en especial la mezcla de éstas con cereales integrales (soja o lentejas con arroz integral, mijo con garbanzos, etc...) forman combinaciones muy ricas y asimilables de platos proteicos.
Según expertos, la carne roja tendría que limitarse a una vez por semana; y complementar con el resto de grupos el aporte necesario para que nuestra dieta sea sana y equilibrada. El "culto a la carne" tendría que disminuir, y ya que se aconseja tomar menos cantidad, el día que se tomara que fuera de la máxima calidad para poder disfrutar la sanamente.

Art. 81/373 (11-05-2003) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


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