Artículos Dominical - Salud natural (IX)

Reflexiones para el nuevo año 2007 - La actividad física y la menopausia - No hay salud plena sin felicidad - La cándida albicans y el síndrome de Herxheimer (I) - La cándida albicans y el síndrome de Herxheimer (II) - Nuestro hermosos almendros - Dejar de fumar - ¿Conocen las peligrosas dioxinas? - Las dietas milagro - El ambiente modifica nuestro genes (I)


REFLEXIONES PARA EL NUEVO AÑO 2007

Ha terminado un año y empieza uno nuevo. Las promesas sin cumplir han quedado en el 2006 y todas las nuevas aún tienen doce meses para realizarse.
Muchas personas se prometen a sí mismas objetivos como: empezar a realizar una dieta, apuntarse a un gimnasio, dejar de fumar, viajar, gastar menos dinero, etc. Pero pocos se plantean objetivos como: seré más educado y amable con los demás, empezaré a reciclar, plantaré como mínimo un árbol, intentaré ayudar más a mi familia y amigos, intentaré contribuir a la conservación del medioambiente, regalaré una sonrisa cada día a una persona diferente, etc. En este último año (y como viene siendo habitual) se han sucedido los desastres naturales, los conflictos bélicos, la contaminación y destrucción de la naturaleza, etc. Y por lo que parece ser, no hay indicios que evidencien un cambio en la mejora de estos aspectos. El mundo, y especialmente nuestra sociedad occidental, está sufriendo una crisis. Las personas se están deshumanizando y este problema está llegando hasta a los jóvenes. La base de nuestra sociedad futura, los niños y adolescentes, tampoco aportan grandes esperanzas. El acoso y maltrato escolar ha aumentado, la buena educación brilla por su ausencia, conceptos como amistad y compañerismo han perdido su esencia; el respeto, la ética, el honor (entendido desde una connotación positiva)… ¿dónde han ido a parar?. Las personas cada vez se sienten más vacías, insatisfechas, sin rumbo, y prueba de ello es que las consultas de los psicólogos y psiquiatras están cada vez más llenas. En la actualidad hay que “arrancar” las sonrisas, los abrazos y los besos a las personas ya que el alejamiento personal es una pauta común. ¿Qué está ocurriendo realmente? ¿Por qué estamos llegando a este extremo?
Si profundizamos e intentamos buscar en nuestras raíces interiores podemos llegar observar ciertas cosas. Podemos observar que las personas están perdiendo su esencia, y fruto de ello deriva todo lo demás. Por un lado nuestra capacidad de búsqueda, curiosidad, superación y autorrealización personal está siendo usurpada por una actitud conformista y de excesivo apego a aspectos exteriores y materiales. Por otro lado, los seres humanos somos en esencia sociales y esto implica un intercambio con las personas que nos rodean. Somos seres emocionales por muy mentales y fríos que nos creamos. Los seres humanos estamos perdiendo la capacidad de empatizar con los demás, de dejar fluir nuestras emociones, de hablar menos con la boca y más con el corazón. Ya no sabemos interpretar los mensajes que nos envían los demás con el cuerpo, con los gestos inconscientes (comunicación no verbal). Preferimos ahogarnos en nuestros miedos e inseguridades refugiándonos dentro de nuestra armadura, que arriesgarnos a vivir y experimentar con el mundo, con las propias personas y con nosotros mismos. ¿Y a que nos conduce todo esto?, a fingir ser y comportarnos como realmente no somos y esto conlleva irremediablemente al desastre. Hemos dejado de ser sinceros con nosotros mismos y con los demás. ¿Cuándo fue la última vez que miramos profundamente a los ojos de alguien?, ¿Cuándo fue la última vez que expresamos realmente lo que sentíamos a esa persona especial?, ¿Cuánto hace que no le decimos a un buen amigo o amiga que lo/a queremos y que es importante en nuestra vida?, ¿Cuándo fue la última vez que ayudamos a alguien altruistamente?, ¿Cuándo fue la última vez que dijimos gracias o perdón sinceramente?... Las personas suelen preocuparse por aspectos del mundo como la política, la ecología, la economía, las guerras, etc. pero realmente si fuéramos valientes y nos reencontráramos a nosotros mismos mejoraría automáticamente todo lo demás.
Puede que necesitemos encontrarnos con un niño llamado Trevor (película “CADENA DE FAVORES”) para que empiece a cambiar algo en nosotros y en el mundo. Para este nuevo año 2007, pido que cada uno de nosotros sea suficientemente valiente para que pueda encontrar dentro de su corazón a ese niño llamado Trevor.

Art. 264/373 (07-01-2006) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


LA ACTIVIDAD FÍSICA Y LA MENOPAUSIA

La menopausia es una fase fisiológica (natural) en la que la mujer empieza a experimentar ciertos cambios en el funcionamiento de su organismo. Hay mujeres que sobrellevan este periodo muy bien, y por el contrario otras lo llevan muy mal.
Las manifestaciones que aparecen son tanto físicas como psicoemocionales. Tenemos los tan típicos sofocos, el cansancio y la apatía, la hipersensibilidad y/o los cambios de humor, cierta depresión, etc. Llevar un estilo de vida saludable es muy importante en cualquier época de la vida, pero adquiere mayor importancia en ciertos momentos de la vida como este. Generalmente, las mujeres que se cuidan más en esta fase experimentarán un mayor bienestar físico y psicológico tanto en este periodo como en los años venideros. Un estudio publicado recientemente en la revista Annals of Behavioral Medicine avala este hecho.
La Dra. Steriani Elavsky, investigadora y profesora de kinesiología en la Universidad de Pensilvania, ha sido la autora de este estudio. Los resultados a esta investigación han demostrado que una actividad física moderada, como el andar o el yoga, ejercen un gran beneficio para la mujer que está en la menopausia, y muy especialmente en el ámbito psicoemocional. Más concretamente, la especialista afirma que “el caminar o el yoga estimulan el bienestar emocional de las mujeres”. A los cuatro meses muestran índices de felicidad y bienestar muy superiores al grupo de control sedentario. Aunque es ampliamente conocido que la actividad física moderada ejerce una importante función fortalecedora de casi todo el organismo, se ha evidenciado que a nivel psicológico y emocional juega un trascendental papel. El ejercicio en estos momentos de la existencia permite una mejora en la calidad de vida y en la forma en que se ve y se enfrenta a ella.
Extrapolando los resultados de este estudio, se puede suponer que cualquier actividad física - aparte de las anteriormente comentadas - como el tai chi, el chi kung, la natación o aquagym suave, el jogging, etc… cumple una función semejante. Pero es esencial que la actividad se realice cotidianamente (mínimo 3 veces por semana y 45 minutos por sesión) y de intensidad moderada. Los resultados en todos los casos suelen evidenciarse claramente a partir del tercer o cuarto mes. La actividad estimula ciertos mecanismos en el cuerpo que promueve la producción de ciertos neurotransmisores que inducen directamente a una sensación de bienestar y felicidad. Aparte, hay otros mecanismos secundarios que también influencian sobre la psique. Una persona que realiza ejercicio está más activa, con más energía, se siente más fuerte y ligera y esto ayuda también a sentirse mejor. El deporte también ayuda a mantener el peso y a fortalecer los tejidos de sostén disminuyendo los dolores musculoesqueléticos, por lo que también influye a nivel psicoemocional aumentando la sensación de bienestar, salud y calidad de vida. Y no olvidemos que el ejercicio bien realizado ayuda a prevenir problemas de huesos como la osteoporosis si se acompaña de una correcta alimentación, permitiendo que la densidad de los huesos se mantenga estable más tiempo. El equilibrio de ciertos parámetros sanguíneos como el del colesterol y la glucemia (azúcar en sangre), la mejora cardiovascular y respiratoria; y la eliminación del estrés y la ansiedad a través del deporte son factores también muy a tener en cuenta y que influyen en la globalidad de “estar sano y feliz”.
La edad cronológica y la edad fisiológica – orgánica son cosas diferentes. Potenciando el ejercicio podemos mantener un cuerpo sano y joven más tiempo; ralentizando y atenuando los efectos naturales del avance de la edad.

Art. 276/373 (08-04-2007) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


NO HAY SALUD PLENA SIN FELICIDAD

Muchos de nosotros nos hemos preguntado alguna vez de qué forma podemos mejorar nuestra salud y bienestar global de una forma substancial. Consultamos cientos de libros que nos orientan sobre las mejores dietas, los últimos descubrimientos sobre los efectos de las vitaminas y minerales, los últimos estudios sobre los efectos de ciertas plantas, sistemas de meditación trascendental, etc… Pero en muchas ocasiones, estamos demasiado pendientes de lo que podemos encontrar fuera y nos olvidamos completamente de lo más importante, de nosotros mismos y nuestro interior. Tal como dejó entrever el Dr. Edward Bach -y siguiendo la línea de ilustres personajes históricos como Hipócrates o Parecelso- la causa primigenia de muchos desequilibrios de nuestro organismo son debidas a una ruptura o distanciamiento con nuestra propia alma, con lo que sentimos, con lo que pensamos y la forma en que actuamos.
El ser humano del siglo XXI se ha distanciado muchísimo de sí mismo, ha dejado de escuchar lo que dice su mente y su corazón. Está siguiendo un gran engranaje religioso, político y cultural donde el individualismo de lo que uno piensa y siente no tiene casi cabida. Uno tiene el trabajo que quería su padre, se ha casado con quien realmente no estaba profundamente enamorado/a, ha tenido un hijo “porque tocaba”, ha dejado de hacer cosas porque era religiosamente o políticamente incorrecto… Cada vez nos acercamos más, y sin darnos cuenta, a una sociedad como la reflejada en la película “Equilibrium” (Kurt Wimmer, 1992).
Las consultas de los psicólogos y psiquiatras están cada vez más repletas de corazones tristes y de mentes perdidas o desorientadas. Las personas sienten un gran vacío interior que no son capaces de llenar con nada. Puede que el Sr. Paolo Coelho tuviera más razón de la que muncha gente creía con las ideas que intentaba transmitir en su famoso libro “el Alquimista”. Las personas han dejado de escuchar sus “voces interiores”, y de leer “las señales” que la vida nos da (no existen casualidades sino causalidades). Y con ello, nos perdemos a nosotros mismos sin rumbo ni brújula en el océano de nuestra propia existencia. Buscamos fuera lo que realmente tenemos dentro, queremos encontrar en el otro extremo del mundo lo que siempre hemos tenido al alcance de nuestras manos. Todo ello, está provocando que nos hayamos olvidado que la vida es una escuela - un lugar que nos permite aprender aunque para ello en ocasiones nos tengamos que equivocar-, un sitio que nos permite crecer, y que nos insta a buscar aquello que deseamos hacer y estar con las personas que pretendemos querer y que nos quieran… y todo fruto de nuestras propias decisiones y no por imposiciones externas. Nos olvidamos que la vida nos da los ingredientes necesarios para ser felices, pero nos hemos olvidado que éramos unos excelentes cocineros. Muchas personas han dejado de percibir que su propio desarrollo personal, sus sueños, sus ilusiones y metas se han quedado estancados en una prisión de miedos. Se han olvidado completamente que lo que en el fondo busca todo ser humano es ser sencilla y llanamente feliz y autorrealizarse como persona. Y para conseguir estos objetivos, no se necesitan grandes cosas o proyectos. Solamente una buena dosis de valor, creer en lo que uno siente, ser fiel a lo que uno piensa y actuar en consecuencia de ello. Una vez una persona muy anciana y que había vivido plenamente la vida (ya no está entre nosotros) me dijo: “a pesar de los errores que creas que has cometido en la vida, nunca te arrepientas de lo que has hecho sino de lo que precisamente no has hecho. Escucha a tu corazón y sobretodo no dejes de hacer cosas por miedo a…. Que en los últimos momentos de tu vida no te arrepientas de no haber al menos intentado hacer lo que creías que tenías que hacer. Desea la felicidad en su versión más humilde, más simple… y se suficientemente valiente para buscarla, cultivarla, disfrutarla y compartirla”.

Art. 289/373 (08-07-2007) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


LA CANDIDA ALBICANS Y EL SÍNDROME DE HERXHEIMER (I)

Hablar del síndrome de Herxheimer va ligado al de candidiasis. La candidiasis es un desarreglo de la salud causada por la Candida albicans, que es un organismo unicelular que cuando prolifera puede cambiar entre las formas de levadura a hongo. En principio, este microorganismo está presente en todas las personas, vive normalmente en el tubo digestivo y no causa ningún tipo de problema. En estado de levadura no es peligrosa pero en la forma micótica sí. Produce unos rizoides (raíces muy largas) que son muy invasivas y suelen penetrar en la mucosa. Es aquí cuando crece y se extiende causando importantes problemas para la salud humana. Las mucosas se vuelven mucho más permeables a sustancias que en condiciones normales no lo serían. Esto también provoca que se produzca por otro lado un empeoramiento en la capacidad de asimilación de los nutrientes por parte del intestino y a nivel celular.
Se cree que los motivos principales de su excesiva proliferación es debida a una disminución de las bacterias saprofitas que están en el intestino, la excesiva alimentación con productos de harinas refinadas, el estrés crónico; el exceso de antibióticos, los corticosteriodes, los antiulcerosos, los anticonceptivos orales… En ocasiones, la candidiasis la puede transmitir la madre a su hijo en el momento del parto. Las cándidas en el estado micótico producen hasta 79 sustancias tóxicas (conocidas hasta la fecha). Estas sustancias afectan al organismo provocando, predisponiendo o empeorando ciertos estados patológicos. Activan la formación de adrenalina predisponiendo al nerviosismo, estrés, taquicardias… Bloquea la dopamina dando facilidad a sufrir estados depresivos y empeora la capacidad de adaptación… También bloquea enzimas metabólicas y hormonas ya que ocupan sus lugares en los receptores hormonales. Destruye la vitamina B6, interfieren en los receptores de la acetilcolina tan importantes para el sistema nervioso y el cerebro, etc… Estos son unos pocos ejemplos de una larga lista.
Los expertos apuntan que las alteraciones, manifestaciones o consecuencias relacionadas con las cándidas pueden ser: carraspera o “tosecita” crónica, alergias, desequilibrios en la flora intestinal con sus consecuencias (abombamiento abdominal, flatulencias, malestar digestivo, irregularidad en las defecaciones, irritación y picores de ano…), aftas bucales, sinusitis crónica, rinitis u otitis crónica, afonía, asma alérgica, picores vaginales, picores dérmicos, infecciones por hongos en pies y uñas, ciertas inflamaciones articulares, deseos irrefrenables de comer alimentos dulces y/o harinas, debilidad muscular, cefaleas y migrañas crónicas, debilidad nerviosa, irritabilidad, ansiedad, variaciones en el estado de ánimo, alteraciones menstruales o premenstruales, infertilidad, debilidad del sistema inmunitario, fatiga al menos esfuerzo, dificultad de concentración, enfermedad de Crohn, colon irritable, hipotiroidismo, síndrome de fatiga crónica, artritis reumatoide, etc. La lista es larga larga…

Art. 313/373 (06-01-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


LA CANDIDA ALBICANS Y EL SÍNDROME DE HERXHEIMER (II)

Controlar la proliferación de las cándidas es bastante difícil, ya que en su forma de hongo es muy resistente. La dieta que el ser humano suele consumir habitualmente - con sus azucares refinados, el alcohol, las levaduras y fermentados - son un alimento perfecto para ellas, por lo que su desarrollo es muy prolífico. Cuando se lucha contra la cándida albicans se produce un síndrome conocido como el Síndrome de Herxheimer.
Este síndrome se caracteriza por un empeoramiento puntual de los síntomas que una persona padece en el momento de empezar a trabajar contra la cándida. En el momento en que el “hongo” es destruido produce una serie de reacciones reacciones bioquímicas con una liberación de sustancias tóxicas para nuestro organismo. Es decir, la cándida es malévola incluso muerta. Las manifestaciones más habituales asociadas a este factor son: sensación de cansancio (muy típico), malestar general (muy típico), nauseas, desánimo o estado de ánimo variantes, dolores de cabeza (muy típico). Para atacar a este organismo lo más habitual es utilizar antifúngicos. Estos pueden ser de síntesis o estar presentes como principios activos de diversas plantas (semillas de calabaza, el ácido caprílico, el Pao d´arco, el aceite de semilla de pomelo, el aceite de orégano, la Pfaffia paniculata, la Berberis vulgaris... La homotoxicología, la acupuntura, la dietética china, etc… pueden ser también herramientas de ayuda. Hay que añadir que un cambio en el tipo de alimentación es básico para atajar dicho problema, ya que si estamos bien alimentando a nuestras cándidas aún serán más fuertes y resistentes de matar. Esto implica que en una primera fase la dieta será muy restrictiva respecto a eliminar todos aquellos alimentos que sean “apetitosos” para ellas. Prestar especial atención a los glúcidos simples que pueden estar presentes en: los cereales y harinas blancas refinadas, la pastelería, los refrescos azucarados, los jarabes, etc. Los alimentos con un contenido alto en hongos o levaduras también tienen que limitarse o eliminarse (ciertos quesos, bebidas alcohólicas como la cerveza). La leche animal y sus derivados, los frutos secos, las patatas y maíz, las castañas… son otros a evitar en un principio.
Los expertos apuntan a que si una persona cree que sufre de candidiasis y al empezar con los antifúngicos nota dichos síntomas de Herxheimer, esto indica que realmente tenía presentes estos organismos en buena cantidad. Pero existen diferentes formas que puede ayudar a paliar este tan desagradable síndrome. En primer lugar hay que mejorar el funcionamiento hepático e intestinal. Por ello, las plantas amargas son muy útiles y muy especialmente el ajo y la cebolla. El enema de café ayudaría simultáneamente a regular la función hepática forzando su drenaje y desintoxicación, y lo mismo ocurriría con el intestino. Repoblar la flora intestinal es una actividad de vital importancia para volver a controlar la cándida. Y no olvidarnos de fortalecer al sistema inmunitario. De todas formas, la candidiasis es un tema realmente complejo por lo que para hacerle frente se tendría que consultar con un buen profesional.

Art. 314/373 (13-01-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


NUESTROS HERMOSOS ALMENDROS

En nuestras tierras Pitiusas abunda un árbol que por estas fechas su belleza empieza a brotar. Se trata del almendro. Sus flores empiezan a despuntar en el momento en que la vida empieza a despertar del frío invernal. Sus flores apuntan a que nos acercamos a la primavera natural (que difiere de la establecida socialmente en marzo). Según la cronobiología china, la primavera empieza cuando comienzan a florecer los almendros. A lo largo de la historia, este árbol ha sido muy venerado y utilizado. En épocas de Plinio y Plutarco ya era conocido su utilización como remedio para la embriaguez.
De almendro existen diversas variedades. Podemos destacar principalmente el Amygdalus communis L. car. Amara y el A. communis L. var. Dulcis. Pertenecen a la familia de las Rosáceas y al género prunus. Este árbol es oriundo del norte de África y de la zona occidental de Asia. Desde tiempos remotos, se ha cultivado en toda la cuenca mediterránea, y en la actualidad, se puede encontrar en cualquier lugar de clima templado del mundo. Este árbol caducifolio puede llegar a medir hasta 10 metros de altura. Su corteza es de color marrón y de tacto - aspecto rugoso. Sus hojas son finas y simples, de forma lanceolada, bordes ligeramente dentados y de un color verde claro. Suelen medir entre 4 y 7 cm de largo. El periodo de floración varía según el clima. Aunque lo normal es que las flores surjan a partir de febrero, en ciertos lugares aparecen a mediados de enero. Una curiosidad es que durante el periodo invernal el árbol está sin hojas y flores. Cuando llega enero – febrero aparecen las flores antes que las hojas. Dichas flores son de un color blanco rosado. Estas nacen solitarias o en parejas. La variedad dulcis posee las flores más pequeñas y rosadas y florece antes que la variedad amara (amargo). Este último tiene las flores más grandes y son más blancas. El fruto es una drupa que cae espontáneamente cuando está madura dejando ver a la almendra. El endocaprio de la almendra (cáscara) es ovoide, con poros y de color ocre. La semilla se encuentra en el interior con un extremo más redondeado y otro más puntiagudo. La dureza de la cáscara depende de la variedad de almendro.
La parte más utilizada es las semillas. El aceite que se extrae de él es muy utilizado. Las almendras tienen numerosos principios activos (enzimas, fitosteroles, glúcidos, lípidos insaturados, mucílagos, pentosanos, proteínas como la caseína, sales minerales como el calcio y vitaminas como la a y las del complejo B), pero cabe destacar el ácido cianhídrico que se encuentra en la variedad amara (amarga). Este componente es tóxico, aunque no esté presente en mucha cantidad, por ello no se recomienda su uso. El aceite de la variedad dulcis actúa como laxante, antitusígena e hipotendora; y externamente como antiinflamatorio y protector de la piel. Las almendras tienen un gran valor nutricional y de ellas también se extrae la leche de almendras que entre otras tiene efectos galactógenos. La variedad amara es antitusígena, espasmolítica y expectorante. Popularmente, en las pitiusas se preparaba una horchata de almendras para la tos. Para los resfriados es hervían las cáscaras con piñas del pino y luego se añadía azúcar o miel. Se bebía una decocción antes de ir a dormir. El aceite de almendras se utilizaba para pequeños cortes o heridas de las manos y pies, así como los pezones irritados de las madres lactantes. (“Les principals plantes per a la salut d´ Eivissa i Formentera”, Josep Colonques, Premi Nit de St Joan 2000). Al igual que los japoneses se emocionan al ver los cerezos en flor, los pitiusos nos emocionamos al ver a nuestros almendros en flor. Visita obligatoria verlos durante la luna llena de febrero.

Art. 315/373 (20-01-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


DEJAR DE FUMAR

Como todos ya sabrán, fumar es un hábito muy perjudicial para la salud. Las más de 300 sustancias tóxicas que posee hacen que sea un producto realmente nocivo. Millones de personas intentan dejar de fumar cada año a la vez que cientos de personas se enganchan a él cada día. Dejar este hábito puede ser una de las mejores decisiones que uno tome en su vida. La economía doméstica, la salud de uno mismo y la salud de las personas que le rodean (niños/as pequeños, pareja, enfermos…) pueden verse muy beneficiados. Pero desenganchare del tabaco implica una implicación de la propia persona. No sirve pensar que una pastilla o unas agujas nos “desenganchen” por nosotros sin que pongamos un poco de nuestra voluntad.
Si uno ha tomado la sabia decisión de dejarlo, se tendrían que tener en cuenta una serie de cosas. En primer lugar, tratar el problema con la importancia que se merece, es decir, reconociendo que se trata de “una adicción”. Por ello y como en cualquier adicción, tendríamos que pedir ayuda a los profesionales expertos pertinentes. El psicólogo sería uno de ellos, y puede ayudar en gran medida a entender cómo funcionan los mecanismos físicos y conductuales que rodean a las conductas adictivas, así como las formas de hacer frente a dicho problema. Tenemos que pensar que el acto de dejar el tabaco implica un gran acto de voluntad. Con el tabaco se tiene que hacer frente a dos problemas principales. La dependencia psicológica y la física fruto de la gran cantidad de sustancias adictivas que posee. Por ello, el trabajo psicológico es vital ya que la dependencia psicológica es muy importante y dura mucho tiempo. Cambiar ciertos hábitos de vida puede ser muy aconsejable como dejar de frecuentar locales que inducen a fumar, así como ciertos “rituales” (el café después de comer por ejemplo). Aumentar el ejercicio físico y la actividad al aire libre (paseos a pies, en bicicleta, nadar, senderismo, etc…) puede ayudar mucho también. Mejorar la dieta es también aconsejable, especialmente incrementando los alimentos vegetales y los líquidos. Abstenerse o limitar los refrescos azucarados, el alcohol, los excitantes… La dependencia física está muy relacionada con las sustancias adictivas que se han ido tomando y acumulando a lo largo de los años. Por ello, eliminar lo más rápidamente estas sustancias del cuerpo sería una pauta a seguir. Un complejo de plantas depurativas con acción sobre la sangre, el sistema linfático y el hígado sería una de las posibles opciones. Dicha fórmula se tendría que adaptar a la persona en cuanto a su edad, sexo, años de adicción, estado físico y psicológico, etc... Una fórmula antioxidante también sería muy recomendable. Preparar una tintura con vodka y 20 cigarrillos y un poco de cenizas de la marca fumada es un remedio secundario muy utilizado. Se deja macerar durante 12 días. Se cuela y se pone en una botellita que siempre se llevará encima. Cuando uno tenga ganas de encender un cigarrillo se abre el frasco y se huele la pócima. El aroma es realmente nauseabundo, y ayuda a ahuyentar malos propósitos. Iniciarse en ciertas disciplinas como el tai chi, el yoga, el chi kung, el aikido… pueden ayudar a que la persona se centre, se equilibre, mejore su respiración y disminuya su ansiedad y con ello su necesidad de fumar. Existen también libros de autoayuda y sistemas complementarios de apoyo. Ánimo a los valientes que quieren dejar atrás al tabaco y sobretodo voluntad y perseverancia.

Art. 319/373 (17-02-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


¿CONOCEN LAS PELIGROSAS DIOXINAS?

Hace unas semanas se conoció la noticia de que se habían encontrado niveles de dioxinas superiores a lo permitido en 25 fábricas de mozzarella de búfala en la región de Campania, al sur de Italia. Ante tal hecho, la Comisión Europea de Bruselas no descarta imponer la prohibición total a la importación de “mozarrella di bufala”. Se cree que los animales consumieron pasto contaminado y que se encontraban cerca de basureros ilegales. Esta noticia ha desatado la alarma, pero… ¿la población conoce realmente que son las dioxinas y los problemas que conllevan?
Las dioxinas son compuestos químicos organoclorados. Estos se producen principalmente a partir de cuatro vías: a) en los procesos de fabricación de algunos tipos de desinfectantes, pesticidas, conservantes, etc. b) cuando queman ciertos productos químicos, plásticos, papel, madera, ciertos combustibles como la gasolina, calefacciones domesticas c) residuos de lodos de depuradora, lixiviados de vertederos o producción de ciertos tipos de abono d) procesos naturales como las erupciones volcánicas, incendios forestales o ciertas reacciones químicas naturales. En la naturaleza se encuentra en cantidades muy pequeñas (trazas). Pero a partir de la industrialización los niveles han ido aumentando de forma alarmante. Se encuentran en los campos, en los ríos… y por ello en el pasto del ganado y en los peces. Consecuencia de ello es que pasan a la cadena alimentaria humana a través de los alimentos que consumimos. La mayoría de dioxinas no son tóxicas pero hay una decena de ellas que son extremadamente peligrosas. La exposición humana a estas dioxinas puede provocar graves problemas para la salud. Más del 90% de la ingesta de las dioxinas por parte de los seres humanos se produce a través de los alimentos, principalmente de origen animal. Parece ser que la leche y sus derivados son una de las principales fuentes (siempre y cuando los animales se hayan alimentado de piensos y pasto con dioxinas). Le siguen las carnes y derivados y después las grasas y los aceites. La unión europea considera tóxica la ingesta de cantidades superiores a los 84-128 picogramos de equivalentes tóxicos al día (TEQ) (1 picogramo = 0,000000000001 g = 10-12 g, ¡imagínense que cantidad más pequeña!). Esto corresponde a una ingesta de 1,2-1,9 pg/Kg de peso corporal y día para un peso medio de 68 Kg. La ingesta considerada tolerable es de 10 pg/ Kg peso.
Estos compuestos son muy difíciles de eliminar por el cuerpo. Tienden a acumularse en el organismo en zonas grasas y en el hígado. Metabólicamente, suelen producir alteraciones hormonales y desequilibrios en el correcto funcionamiento de las células. Hasta ahora, se ha observado que las dioxinas pueden afectar al desarrollo y reproducción de los animales. Tiene un efecto muy nocivo sobre el sistema inmunitario y sobre el útero. Algunas pruebas de laboratorio en animales han evidenciado que estimula el crecimiento de células precancerígenas que ya están presentes en el cuerpo. Personas que han sido expuestas a dosis elevadas de dioxinas (por ejemplo, por liberación accidentada en una central química) tienen un 40% más de posibilidades de desarrollar un cáncer. También retrasa el desarrollo del sistema nervioso principalmente en niños. Estos niños suelen haber sido afectados durante el periodo fetal a través de la placenta de la madre. Otras alteraciones que se han observado en personas expuestas a niveles altos de dioxinas son: enfermedades del hígado y de corazón, alteraciones en la bioquímica de la sangre, problemas relacionados con el sistema nervioso (malestar, fatiga, dificultad de la concentración, etc.), problemas de la piel, diabetes, etc. Tendremos que estar pendientes a los informes de las autoridades sanitarias, y para prevenir, consumir alimentos que tengan sellos de control de calidad.

Art. 327/373 (13-04-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


LAS DIETAS MILAGRO

Se aproxima la época veraniega con su sol y sus playas atestadas de personas. Lucir el tipo se convierte en el deporte nacional, y con ello, durante estas semanas las miradas de pánico frente al espejo se han multiplicado por cien. Ha empezado la temporada de las dietas milagro.
La proliferación de este tipo de dietas ha aumentado mucho en los últimos años, y las razones son varias. En principio se puede pensar que es por desconocimiento de la población. Pero se está realizando un gran número de campañas para informar a las personas, a través de profesionales y medios de comunicación. Pero estas dietas siguen teniendo muchos adeptos y aumenta su número cada día. La única explicación razonable se debe a dos factores que se cumplen a la vez. Por un lado, cada día existen más desaprensivos que pretenden enriquecerse a costa de la salud de las personas. Por otro lado, a la población “le importa un pimiento” su salud si con ello consigue meterse en ese vestido -de hace 10 años- para la comunión que tendrá lugar en unas semanas; o si así consiguen lucir tipo en la playa para el mes de junio. ¿Qué sagaz opinión tendría el Dr. House de estos dos grupos e personas? Seguro que haría un comentario que heriría a la sensibilidad de más de uno, y no por ello se le podría quitar la razón.
Este tipo de dietas se caracterizan por pretender perder kilos de una forma rápida y sana. Pero nada más lejos de la verdad, constituyen un verdadero peligro para la salud de las personas. Suelen ser dietas muy desequilibradas, que no incluyen los nutrientes que el organismo pueda necesitar para funcionar correctamente. Muchas veces, los que recomiendan estas dietas dicen que no hay peligro porque solamente se realizan durante unas pocas semanas. Pero una deficiencia de ciertos elementos puede “desmontar” el sistema neuroendocrino en poco tiempo. Tampoco cuentan que perder 10, 20, 30 kilos en uno o dos meses puede tener consecuencias graves para el corazón, el riñón, el hígado, etc… y no nos olvidemos del efecto yo-yo. En muchas ocasiones, al dejar estas dietas se duplica o triplica el peso perdido en una primera instancia; y luego a rezar Lourdes para volver a perderlos. La variedad de este tipo de dietas es impresionante. La dieta de la patata, la dieta del espárrago, la dieta del chocolate, la dieta de la zanahoria, la dieta Shelton, la dieta del triple factor, la dieta de los 150 gramos, la dieta de las proteínas… la dieta del cacahuete, la dieta del kiwi (comes de todo menos kiwi)… Qué ocurriría si le preguntáramos al sentido común: ¿qué tendríamos que hacer para perder esos quilos de más de una forma razonable?. Éste nos respondería: a) Ponernos en manos de un profesional cualificado para que nos asesore… y seguir sus recomendaciones (¡pero profesional de verdad!, los dispensadores de dietas milagros no se consideran buenos profesionales), b) Plantear las cosas con tiempo, a un año o seis meses (si no le entra el vestido para la boda del mes que viene, cómprese otro vestido), c) Practicar algún deporte o ejercicio físico de forma habitual (no sirve los maravillosos aparatitos de electroestimulación muscular de teletienda mientras hacemos “sillonbol”), c) Los complementos nutricionales no hacen milagros (comeré de menú: un chuletón de 750 gramos con salsa a la pimienta y acompañado de patatas fritas, una botella entera de vino, pastel de chocolate de postre, copa de anís, café … ¡eso sí son sacarina!... y la “pastillita” que se “come” la grasa), c) La salud está por encima de todo.
Bueno, la conclusión corta, concisa y concreta será que: ¡Las dietas milagro son muy peligrosas!. Espero que la próxima vez que alguien tenga la tentación de probar una de estas dietas se imagine frente a él al Dr. House diciéndole (con su amabilidad habitual) todo lo que se merece que le digan.

Art. 332/373 (18-05-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


EL AMBIENTE MODIFICA NUESTRO GENES (I)

En las últimas décadas, se ha producido un gran avance en el estudio del genoma humano. Los científicos han invertido gran cantidad de dinero, recursos y tiempo a su estudio. Cada nuevo descubrimiento evidencia más que un gran número de enfermedades -ya sean físicas o psicoemocionales- tienen un fondo genético. Con ello, se abren nuevas vías de tratamiento como la terapia génica. El factor genético marca nuestra vida y nuestra muerte. Pero otra línea de estudio ha surgido también, la epigenética. Ésta estudia cómo influye el ambiente en los genes […] “los mecanismos que permiten a un determinado individuo modificar ciertos aspectos de su estructura interna o externa como resultado de la interacción con su entorno inmediato”. (Enciclopedia wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Epig%C3%A9nesis).
Los genes nos hacen predisponer a ciertos rasgos físicos, así como particularidades intelectuales, emocionales… pero también nos determina una predisposición a desarrollar ciertas enfermedades. También es sabido que tener un gen determinado para una enfermedad no implica necesariamente que la persona la llegue a desarrollar. ¿Qué factores influyen en este proceso de activación del gen? Una de las respuestas es el ambiente. El ser humano es una conjunción de sus genes y del medio en que vive, le rodea e interacciona. Factores externos como nuestra alimentación, el cariño que damos y recibimos de las personas, los estímulos intelectuales (libros que leamos, música que escuchemos, películas que veamos, conversaciones filosóficas que tengamos), las drogas que podamos consumir o no (tabaco, alcohol, marihuana…), las aficiones, el trabajo, el lugar donde vivamos (altura, temperatura, contaminación…), etc… tienen casi tanta importancia como nuestra base genética. Los expertos ponen un ejemplo representativo para entender mejor esto. Supongamos que tenemos dos clones pero que han sido separados ya desde su génesis. A ambos se les administran estímulos diferentes durante su desarrollo embrionario y posteriormente en su evolución (bebe, niño, adolescente y adulto). Si se analizara su ADN al cabo del tiempo (por ejemplo 40 años) existirían diferencias significativas en sus genes, todo y a pesar de ser clones. Este ejemplo nos puede hacer pensar muchas cosas. El mundo que nos rodea nos puede provocar modificaciones y alteraciones relacionadas en el campo físico, y/o en el campo psicológico; todo ello de una forma más o menos directa o indirecta. El ser humano ha vivido durante siglos con una visión equivocada de la realidad. Al principio vivía en comunión y armonía con la naturaleza, y seguía sus ritmos porque se sentía parte de ella. Pero conforme se ha racionalizado ha caído en el error de pensar que era un ser independiente de la naturaleza que lo rodeaba. Esto ha provocado que adquiramos ciertos hábitos de vida (higiénicos, físicos, mentales, conductuales y emocionales) que nos han desvinculado aún más de nuestro ambiente. Y esto tiene sus consecuencias. Algunas de las enfermedades o alteraciones físicas, mentales y emocionales que pueda padecer un individuo puede ser fruto de esta desunión. Personajes históricos en el mundo de la medicina y la salud como Paracelso, Hahnemann, Edward Bach… ya eran conscientes de ello.
Para muchos, esta nueva información puede ser sorprendente ya que siempre se ha vendido la idea de la base genética como estructura inmutable. Que los estímulos externos, ambientales sean capaces de modificar nuestras propia estructura genética nos debería hacer cambiar la forma en que vemos y vivamos la vida. Y ello conlleva también la idea de que se puede modificar, hasta un punto, la genética que trasmitamos a nuestra descendencia, con la trascendencia que de ello se deriva. Pero, ¿cómo se produce esta relación y modificación genes-ambiente? La respuesta es bastante complejo.

Art. 334/373 (01-06-2008) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza)


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