Artículos Dominical - Salud natural (VI)

En problema de los niños con las frutas y verduras (I) - En problema de los niños con las frutas y verduras (II) - El sol en el otoño - Ansiedad y estrés - Nos estamos intoxicando sin saberlo (I) - Nos estamos intoxicando sin saberlo (II) - La importancia de sudar - La cultura del bocadillo - Propiedades de la arena de playa - Los estiramientos en la actividad física


EL PROBLEMA DE LOS NIÑOS CON LAS FRUTAS Y VERDURAS (I)

Según ciertas encuestas, 3 de cada 10 niños españoles no comen la ración diaria recomendada de verduras y frutas, mientras que otras estadísticas son aún más alarmantes. Las vegetales entendiéndose como las verduras, hortalizas y frutas constituyen una de las fuentes más importantes de vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas y agua fisiológica. Estos nutrientes son indispensables para que nuestro organismo funcione correctamente y es un gran error considerar que se pueden tomar estos principios activos exclusivamente de los alimentos que proceden de los animales.
La niñez es un periodo de la vida muy importante, complejo y delicado. En esta fase se están desarrollando las diferentes estructuras y funciones orgánicas, que serán las que tendrán que funcionar y mantenernos el resto de nuestra vida. Las funciones metabólicas se procesan y las estructuras se forman básicamente a partir de los nutrientes que consumimos en nuestra alimentación. Si estos nutrientes son de buena calidad, y están en las proporciones correctas sin deficiencias, el resultado será un sistema bien formado, resistente y con capacidad de reacción, es decir… que durará en buen estado muchos años. Si por el contrario, la calidad de los nutrientes es mala y/o hay deficiencias en algunos de ellos el sistema será débil, con tendencia a padecer enfermedades, con bajo sistema inmunitario y poca capacidad de reacción… derivando en un sistema metabólico que desarrollará enfermedades de una forma precoz. Por este motivo, es tan importante que durante los primeros años de vida (en especial hasta los 15 años, aunque durante toda la vida la tendríamos que atender), la alimentación sea muy cuidadosa, bien balanceada y equilibrada tanto a nivel cualitativo como cuantitativo. Por ello, la educación alimentaria es vital para el devenir de nuestra salud física y mental. Y esta educación tiene que empezar desde el principio en el seno de la familia. Pero la realidad social no es esta. La mayoría de los padres se despreocupan bastante de esto y suelen delegar está instrucción a terceras personas, a la vez que suelen sucumbir al “chantaje psicológico” que realizan sus hijos. Como conclusión, nos encontramos con niños que se alimentan casi exclusivamente de “bistecs” con huevos fritos, patatas fritas, hamburguesas, pizzas y un sin fin de “chucherías”.
A priori, puede parecer exagerado pero es lo que ocurre en la mayoría de las casas españolas, y cualquiera que sea honesto consigo mismo y posea un espíritu crítico así lo verá; y eso que España es una de las cunas de la cocina mediterránea. Lo que ocurre en los otros países… mejor ni hablemos. Está surgiendo una generación de individuos potencialmente enfermos. En los últimos años se ha visto un incremento exorbitante de niños de corta de edad con tasas muy elevadas de colesterol “malo”, obesidad infantil, sedentarismo, y adolescentes o jóvenes con enfermedades más propias de edades mucho más avanzadas… Todo ello tendría que hacer replantear ciertos patrones de conducta nutricional, alimentaria e higiénica ya que todas las estadísticas apuntan a que vamos por muy mal camino. Y España, que tendría que ser uno de los estandartes donde los demás países pudieran encontrar un buen ejemplo, no juega su papel. En contrapartida somos nosotros que nos estamos contagiando tanto gastronómicamente, como culturalmente, de otros países.
Por ello, educar a los niños para que sepan comer y nutrirse, y darles a entender la importancia que ello tiene es una gran responsabilidad de la que nadie está exento. ¿Pero cómo podemos hacer para cambiar esta tendencia?, ¿cómo haremos para introducir estos alimentos si los niños son de la coletilla… “ESTO NO ME GUSTA”? Existen estrategias para ello, pero tiene que existir voluntad de hacerlas…

Art. 138/373 (27-06-2004) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


EL PROBLEMA DE LOS NIÑOS CON LAS FRUTAS Y VERDURAS (II)

Considerando la importancia que tiene que los niños y jóvenes tomen las raciones diarias recomendadas de vegetales (frutas, verduras y hortalizas), merece un acto de concienciación y esfuerzo, por parte del núcleo familiar, para educar en el campo alimentario a los hijos. Para ello, una de las primeras reglas que hay que cumplir es que los pequeños vean a los adultos, en especial los padres, comer estos alimentos y llevar una dieta correcta con buenos hábitos de vida. Hay que practicar con el ejemplo, y los niños juegan mucho al rol realizar los que hacen los adultos. Por este motivo, de poco ayuda que queramos que los pequeños coman bien con verduras y frutas si no ven un claro ejemplo en los padres. Estos alimentos tienen que ser totalmente cotidianos en la dieta diaria, y no algo excepcional. Es importante que se acostumbren a los diferentes sabores, aromas y texturas que tienen los distintos alimentos ya desde bebés. Esto facilita mucho las cosas. Los diferentes grupos están formados por elementos que tienen texturas y sabores diferentes. Un niño que está acostumbrado a tomar muchos pastelitos tiernos y dulzones le costará mucho más interesarse en el sabor y textura característica de los vegetales como las zanahorias, espinacas, tomates, etc…
Es importante resaltar que existe un serio problema cuando los jóvenes desde pequeños están muy acostumbrados a tomar refrescos azucarados y productos de pastelería y bollería. Por desgracia, es muy común que los pequeños abusen de este grupo. Éstos tendrían que tomarse como cosa excepcional y no como habitual, pero la realidad de las familias españolas no es esta, en parte fruto del bombardeo publicitario que en muchas ocasiones es engañoso. Otro tema que merece una especial atención es el de los niños que han aprendido a “chantajear” a los padres o tutores implantando lo que ellos quieren comer. Esto es un grave problema, ya que si a los niños se les dejase su alimentación se basaría en auténticas “porquerías” de la industria alimentaria. Es muy típica la actitud que toman de no querer comer el plato que se les pone en la mesa y exigir que se les cambie o de lo contrario no comerán. Otra actitud es la de decir que no tienen hambre (pero si se les pusiera un pastel… se lo comerían gustosos y por gula). Y lo peor de todo es que los adultos no se dan cuenta de este “chantaje” y aún creen que son tan inocentes que no harían tales cosas…… nada más lejos de la realidad. Recordemos que un niño no se puede alimentar básicamente de refrescos, patatas fritas, bistecs, espaguetis, pizzas y hamburguesas, cosa que en muchos hogares ocurre, y los adultos no se dan cuenta de que eso ocurre.
Como se ha comentado con anterioridad, si se acostumbra a los niños desde pequeños a alimentos más saludables y a una dieta variada con abundancia de vegetales, y en especial de forma cruda, tomando las “chuches” como cosa absolutamente excepcional y esto se mantiene durante toda la época de crecimiento es muy difícil que los dejen de tomar. Pero si ya son mayores y ya tenemos el problema encima se pueden hacer ciertas cosas. En primer lugar hablar con ellos y explicarles la importancia que tiene una alimentación correcta para su salud, crecimiento y posteriores consecuencias en la etapa adulta. En caso necesario se puede buscar el consejo de un profesional que nos asesore y que hable directamente con los niños.
La industria alimentaria especializada en niños juega mucho con la apariencia para hacerlos más atractivos para los pequeños. Nosotros tenemos que hacer lo mismo. La variedad en colores, formas, texturas, sabores y olores es algo muy atractivo para ellos, y esta regla hay que pasmarla en los platos que elaboremos. Los platos de vegetales tienen que tener los alimentos bien troceados y de diferentes tamaños, con una buena variedad de colores, etc… Tendríamos el ejemplo de una macedonia de fruta que se le puede añadir yogurt o algo de chocolate fundido. Tenemos que evitar los platos “aburridos”, como por ejemplo dar un plato de acelgas con patatas, espinacas hervidas, lechuga con tomate, etc. Hay que jugar con los platos y el esfuerzo merece la recompensa…. Si realmente nos preocupan nuestros pequeños. Hay que tener ganas de cocinar y esmerarse un poco. Hay editados libros muy interesantes de cocina, muy sencillos que enseñan a elaborar platos muy sugerentes, que gustan a los niños, naturales, sanos y con una muy buena base de vegetales. Una táctica que se puede aplicar en los pequeños difíciles es la de camuflar los vegetales. Pueden estar mezclados con trozos de carne, pescado o con otros alimentos que les gusten y adornarlos con salsas (que sean sanas), gratinados... Muy útil en el caso de las pastas (macarrones, lasaña, canelones…), en la elaboración de purés mixtos, rellenos de canelones (vegetal y de carne) gratinados, croquetas, albóndigas, etc... Ensaladas divertidas como las tropicales con salsa rosa, platos de verduras imaginativos o acompañando a otros alimentos, macedonias de frutas con yogurt o chocolate, zumos de combinados de frutas y/o hortalizas (ejemplo: naranja, manzana, fresas y zanahoria), batidos de fruta, sopas, consomés, frutas para la escuela, lasañas vegetales, hamburguesas de seitan, cereales integrales para el desayuno, fondus de chocolate y frutas, etc… son formas de dar el aporte de nutrientes de fuentes vegetales de una forma diaria. El abanico de posibilidades es muy extenso.
En el caso de que el problema esté muy instaurado y los padres o tutores no se vean capaces a solucionar la situación es importante que acudan a un profesional como un psicólogo para que les enseñen pautas para reeducar el comportamiento de sus hijos, por ejemplo en los hábitos alimentarios. Se han conseguido muy buenos resultados en familias que tenían serios problemas… y hay que poner soluciones lo más pronto posible ya que estamos jugando con la salud y la educación de los más pequeños. Hay que reflexionar también en que los adultos se han vuelto más “pasotas” e irresponsables frente a ciertos aspectos educativos y sociales que se ven reflejados en como son y cómo se comportan los niños y adolescentes actuales.

Art. 139/373 (04-07-2004) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


EL SOL EN EL OTOÑO

El sol es el principal astro de nuestro sistema planetario. Situado a miles de kilómetros de nuestra Tierra ejerce un poderoso efecto en la vida de nuestro planeta. Desde los tiempos más remotos (en la época prehistórica), ha sido objeto de veneración por parte de las más diversas culturas como la maya, la egipcia, la griega, la romana, la india, la celta, la germana, etc. El sol ejerce un intenso efecto sobre todo lo existente. Influencia sobre la mayoría de efectos meteorológicos con las consecuencias secundarias que de ello derivan, sobre los mares y océanos, bosques, etc… Nuestro astro es fuente de vida… y a la vez podría ser de muerte. La vida de nuestro sistema solar está regida principalmente por la vida de este astro rey; el día que “muera” (de aquí a muchos millones de años, por suerte) nuestro sistema también morirá. La localización de la Tierra respecto a él permite que exista vida, por ello en otros planetas de nuestro sistema que están demasiado cerca o lejos no pueden darse las condiciones óptimas para que surja o se mantenga alguna forma de vida.
Los seres humanos somos una gran comunidad solar y dependemos directamente de él. Los habitantes que vivimos en la cuenca mediterránea aún somos más solares ya que estamos muy habituados a él. Y notamos más las consecuencias de su presencia. En estos días, ya entrados en el otoño y camino al frío invernal estamos observando un cambio en nuestro interior. Muchas personas notan, sin un motivo aparente, como si tuvieran menos energía y menos ganas de hacer las cosas… les cuesta realizar sus quehaceres cotidianos. A la vez, ya no notan esa euforia que les ha acompañado durante los meses de verano, puede que incluso se noten un poco tristes, ago melancólicos o incluso más pesimistas que de costumbre. Esto es algo muy común que suele ocurrir en el otoño y que puede tener muchas explicaciones a su causa, aunque una de ellas está precisamente relacionada con el sol. En el ser humano se producen muchas reacciones fisiológicas que tienen relación con la esfera física y psíquica. Una de ellas tiene mucha relación con la psicoemocional y con el efecto que este astro tiene sobre nosotros. Nuestro organismo tiene una serie de neurotransmisores cerebrales muy importantes de las que depende nuestro equilibrio psicoemocional. Durante periodos donde existe un mayor número de horas solares (como por ejemplo, el verano), y a la vez la temperatura es más elevada, la sangre tiene unos mayores índices de uno de estos neurotransmisores, denominado serotonina. De forma muy resumida, podríamos decir que ésta tiene un efecto antidepresivo, favorece el buen humor, el optimismo, la euforia, las ganas de hacer. Por eso generalmente, en verano nos solemos encontrar mejor (siempre y cuando no exista un calor sofocante o trabajemos muchas horas). Por el contrario, cuando disminuyen las horas de sol, y disminuyen las temperaturas siendo éstas frías, aumenta los niveles en sangre de otro neurotransmisor, la melatonina. Esta tiene un efecto completamente contrario a la serotonina. Cuando esta melatonina está en niveles elevados en sangre, disminuyen automáticamente los niveles de serotonina. Por ello, cuando esto ocurre puede darse que nos sintamos más apáticos, algo más tristes, con estados anímicos fluctuantes, etc. Muchos de nosotros habremos observado que en invierno estamos como más “apagados” que en verano o finales de primavera. Que cuando hay varios días seguidos en que llueve y está nublado (y no vemos el sol) nos sentimos diferentes, “¡más grises!”. En los países nórdicos, o incluso en zonas de la península más norteñas tienen serios problemas por la ausencia de días de luz. Existen ciertos lugares en que solo tienen cincuenta días al año de sol y esto realmente provoca un gran desequilibrio físico y psicoemocional. En estos países, para intentar compensar este grave problema han inventado unas lámparas especiales que tienen un efecto muy parecido al solar y constituyen un tratamiento de fototerapia, realizando exposiciones diarias y controladas. En España este problema se da en mucha menor medida, y mucho menos en las Pitiusas. Pero aun viviendo aquí, personas que estén trabajando muchas horas en lugares cerrados, con iluminación artificial como los fluorescentes, pueden sufrir consecuencias parecidas a los habitantes del norte (trabajando textualmente de sol a sol… pero sin verlo). Por ello, es muy recomendable forzar a que el sol nos irradie y más en periodos donde está presente menos horas al día, y su fuerza es menor. Paseos por la playa o el campo, tomar en refresco en una terraza cerca del mar, actividades lúdicas o deportivas al aire libre… son una fuente de bienestar tanto físico como psicoemocional. Los seres humanos funcionamos en gran medida gracias a la “energía solar” y necesitamos una “dosis” diaria para mantenernos bien y saludables”.

Art. 155/373 (24-10-2004) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


ANSIEDAD Y ESTRÉS

La ansiedad y el estrés son dos de los grandes males que afectan a nuestra sociedad desde hace ya décadas. Y parece ser que el pronóstico no es muy favorable, ya que las estadísticas apuntan a que va a ir a más. Para poder hablar más profundamente de este tema contamos con la colaboración de Vicent Ribes Marí, licenciado en psicología y especializado en psicología clínica y de la salud.
Nuestro experto nos comenta que estos dos términos se utilizan actualmente como sinónimos, aunque la palabra ansiedad es más general y estrés más concreto (estrés social, laboral…). Pero ambas denotan una reacción fisiológica-psicológica puntual y adaptativa a las exigencias de nuestro entorno. Es una reacción natural para mantener nuestra supervivencia. Este mismo estado es el que pudieran haber tenido nuestros antepasados prehistóricos cuando tenían que cazar o eran perseguidos por un animal peligroso. En un momento puntual el cuerpo está en estado de ansiedad y estrés y se producen toda una serie de reacciones fisiológicas (aumento de las pulsaciones cardíacas y de la frecuencia respiratoria, libración de hormonas suprarrenales…) que lo preparan física y psicológicamente para luchar o huir. Pero pasado el peligro, todo vuelve a la normalidad. Desde esta perspectiva es cuando se puede decir que estas situaciones son normales (si es puntual, y hay una situación real que provoque este estado). Pero en el momento en que esta situación se vuelve crónica y no podemos controlarla es cuando empieza el problema. Nuestra sociedad actual predispone a que llevemos un estilo de vida que fomenta esta problemática y la cronifica con una gran presión social y modelos de educación muy competitivos y agresivos. Se nos exige mucho, no nos permitimos los fracasos y no se nos ha enseñado a recompensar nuestros éxitos. Antiguamente, estos dos estados estaban más reservados a los adultos con sus cargas laborales, familiares, económicas, etc., pero hoy en día se están empezando a observar muchos casos en personas cada vez más jóvenes, llegando a extremos de observarlo en niños de 8 años; y esto es un gran problema que indica un problema social. Nuestro experto nos aclara que afecta tanto a hombres como a mujeres y que entre el 20 - 30 % de la población lo padece. El sr. Vicent nos explica que la cronificación de estos trastornos no son debido a su inicio o causas sino a las malas formas o estrategias que utilizamos para intentar solucionarlo de una forma repetitiva, y que generalmente son muy erróneas. Esto es lo que constituye la patología y la mantiene.
Los síntomas principales pueden dividirse en tres grupos: psicológicas ( miedo subjetivo, ansiedad anticipatorio, confusión, preocupación anticipada…) , motriz-conductuales (hiperventilación, tensión cuello y cuerpo, torpeza, temblores, voz entrecortada, llantos esporádicos, hablar rápido…), y fisiológicos (palpitaciones, disnea, dolor torácico, temblores, sudoración, aumento de la presión arterial, aumento de la tensión muscular con frecuentes dolores de espalda, trastornos del sueño, nauseas, diarrea …). Una ansiedad cronificada produce un gran desgaste físico y psicológico que puede llegar a evolucionar hasta la aparición de una depresión. Ante estos casos es muy importante pedir ayuda y asesoramiento a un profesional, y más si la persona no ve salida a su situación.
El trabajo a realizar consiste en enseñar y que la persona adquiera una serie de habilidades para poder combatir ese estrés y ansiedad. La solución al problema tiene que ir dirigida a tres ámbitos. El fisiológico, realizando técnicas de relajación (respiración abdominal, tai chi, chi kung, yoga…) y actividades físicas que promuevan un desgaste y una descarga de tensión. El psicológico-cognitivo, enseñando a realizar una correcta interpretación de la situación potenciando la perspectiva racional frente a la emocional. El conductual, que aunque depende mucho de cada caso, iría orientado a tomar conciencia de uno mismo (observarse), aprender técnicas de exposición y toma de decisiones, aumentar la habilidad social, aprender a planificar el tiempo y los objetivos, etc… Con un trabajo conducido se puede obtener muy buenos resultados a situaciones que puedan haber ocasionado años de problemática. Nuestro experto nos comenta que está muy generalizada la utilización de medicamentos farmacológicos para tratar estas situaciones como método único. Pero estos tratamientos químicos son interesantes al principio, cuando existe un cuadro muy agudo de ansiedad y hay que disminuir la sintomatología. Pero sería un error versar todo el peso del tratamiento a la farmacología. Para obtener resultados que se mantengan durante largo tiempo nuestro experto insiste en que hay que enseñar técnicas que ayuden a la persona a combatir y hacer frente el estrés-ansiedad, y adquirir habilidades para ello.
La ansiedad y el estrés son dos de los grandes males de las sociedades más desarrolladas. Tienen graves consecuencias para nuestro mente y nuestro físico y atajar el problema tiene que ser una de las prioridades.

Art. 167/373 (30-01-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


NOS ESTAMOS INTOXICANDO SIN SABERLO (I)

Aunque en alguna ocasión ya se ha tratado el tema de los contaminantes y metales pesados, nunca está de más insistir e informar de sus numerosos peligros que de ellos se derivan. Además, cada día aparece información nueva que hay que revisar. Recientemente, ha salido a la luz pública unas investigaciones que han revelado lo que hace tiempo se viene suponiendo. Nos estamos intoxicando. Pero los resultados han sido más alarmantes de lo esperado, y lo peor de todo es que ocurre sin que la mayoría de personas sean conscientes.
Nos estamos intoxicando con muchos compuestos químicos que están camuflados en incontables productos de uso diario. Unos análisis realizados a un gran número de personas indican que nuestro cuerpo tiende a acumular más de 300 sustancias químicas que a su vez nos contaminan. Acciones tan cotidianas como comer, utilizar agua del grifo, maquillarse, llevar empastes de amalgamas, limpiar la casa con productos específicos, ducharnos, lavarnos los dientes, etc. son factores muy a tener en cuenta y que nadie está protegido a sus efectos. A las cosas cotidianas solemos quitarle importancia y a lo estadísticamente común también. A todo estos hay que sumarlo otros más evidentes y popularmente reconocidos como la contaminación ambiental en las ciudades, la utilización de ciertos pesticidas y plaguicidas, etc. Parece ser que la producción de contaminantes químicos ha crecido de una forma muy alarmante en los últimos 50 años y dado que no existe una legislación adecuada que lo regularice y controle la mejor solución es conocer qué contaminantes son, dónde se encuentran y evitar tener contacto con ellos. El primer lugar donde habría que mirar es en nuestra propia casa. Los disolventes, las pinturas, los barnices, las moquetas, las colonias, los maquillajes, muchos productos de limpieza… poseen en su composición química agentes tóxicos. Si a su vez estos agentes se encuentran juntos e interactúan el peligro es mayor.
Para poner un ejemplo de los muchos que hay, los científicos han demostrado que ciertos dentífricos poseen un antibacteriano denominado triclosán, que dentro de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EE.UU.) está considerado como un pesticida… no hacen falta más palabras. El plomo es otro agente muy común en nuestras casas. Ingerirlo o inhalarlo crea graves problemas de alteraciones neurológicas y esterilidad. El problema de este metal es que casi no puede eliminarse del organismo por lo que suele irse acumulando a lo largo de los años. Durante décadas, los tubos de escape de los coches han ido expulsando plomo al medio ambiente, que se ha ido acumulando en la tierra, tierra que sirve de sustento para el cultivo de alimentos que consumimos. El plomo también ha estado presente durante mucho tiempo, y aún está en muchos lugares, en las tuberías de agua. Partículas de este plomo y ciertos gases que se desprenden de él son arrastradas por dicha agua, que mucha gente utiliza posteriormente para beber u hacer hervidos, caldos, etc… El aluminio es otro mineral muy tóxico. Se ha observado que las personas que padecen Alzheimer tienen niveles muy elevados de este mineral. Una regla de prevención muy importante es no utilizar nunca utensilios de cocina que lo contengan, pero tampoco hay que abusar del papel de aluminio ni utilizarlo para realizar platos al horno. Pero estos elementos, y muchos otros, también se encuentra muy camuflados en gran número de productos de uso diario como cremas hidratantes, champús, jabones, desodorantes, carmín … Aparte de los mencionados, éstos contienen también en su composición otros elementos secundarios que pueden ser muy perjudiciales para la salud como los parabenos o el zirconio, por mencionar solamente dos ejemplos.
Hemos de recordar que muchos de los productos utilizados en cosmética están fabricados a partir de elementos derivados del petróleo por lo que suelen existir trazas de compuestos presentes en este combustible fósil en los productos de belleza. El problema surge cuando vamos sumando diariamente esta cantidad ingente de sustancias, y recordemos que la piel tiene una gran capacidad de asimilación. Si sumamos el efecto sinérgico que tienen estos compuestos cuando se encuentran juntos, con la capacidad que tienen de acumularse en el organismo, y con la incapacidad que tiene el cuerpo de eliminarlos tenemos un caldo de cultivo óptimo, y con los años, para que sean agente que faciliten la aparición de muchas enfermedades. Pero el tema no acaba aquí…

Art. 169/373 (13-02-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


NOS ESTAMOS INTOXICANDO SIN SABERLO (II)

A la larga lista de agentes contaminantes que están camuflados en muchos elementos de nuestra vida cotidiana tenemos también los BPCs (Bifelinos policlorados). Estos se encuentran principalmente en pinturas, barnices y aislantes térmicos. Producen diversas alteraciones en la salud que van desde desequilibrios neuroendocrinos a infertilidad. También son una de las principales fuentes de los denominados compuestos orgánicos volátiles conjuntamente con los limpiadores, los ambientadores, los disolventes, etc. con efectos alérgenos, irritantes de las vías respiratorias y “agresores” del hígado y de sus funciones. Los ftalatos presentes en algunos plásticos, PVCs, juguetes, cepillos de dientes, perfumes y otros cosméticos tienen un efecto muy perjudicial especialmente sobre la calidad del semen masculino, aunque también afecta a otras funciones corporales. Como se puede observar y deducir, muchos de los compuestos comentados anteriormente –y los que se comentaran con posterioridad- tienen un efecto directo sobre el sistema reproductor masculino y femenino. Muchos de ellos disminuyen la calidad del semen, así como la vida y capacidad de movilidad de los espermatozoides por lo que está muy relacionado con problemas de esterilidad. Curiosamente, en los últimos años se han realizado muchos estudios que confirman que está aumentando alarmantemente los casos de esterilidad masculina (o de poca calidad semen – espermatozoides) en los hombres europeos, canadienses y estadounidenses. El bisfenol que está presente por ejemplo en ciertas botellas de plástico es otro compuesto a resaltar. Como la mayoría de ellos aunque formen parte de una sustancia (ej. pintura o barnices), o de un envase, estos pueden pasar al ambiente a través de la emanación de algún tipo de gases o partículas que quedan suspendidas en el aire, el polvo o en los líquidos o alimentos en que están contenidos. Pero recordemos que existen muchos otros contaminantes que vienen de otras muchas fuentes: los coches, las fábricas, las minas, refinerías de petróleo, reactores de aviones… y los alimentos con sus pesticidas, herbicidas, hormonas, dioxinas y metales pesados (mercurio, plomo, aluminio, cadmio…). Existe una larguísima lista de las denominadas “sustancias preocupantes”, que se puede encontrar en la web de la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades (http://www.atsdr.cdc.gov/es/toxfaqs/es_toxfaqs_index.html#M), cuya lectura es muy instructiva y a la vez alarmante.
Pero la gran pregunta surge después de todo lo comentado… ¿qué se puede hacer al respecto? Uno de los problemas principales de las sustancias descritas son su efecto acumulativo que tiene sobre el organismo, ya que su eliminación por procesos naturales automáticos no es posible. Esta acumulación puede ser el origen de un gran número de desarreglos o enfermedades, o pueden complicarlo en el caso de que ya existan. Existen varios sistemas para detectar la presencia de estas toxinas en el cuerpo. Muchos expertos recomiendan la biomediciones según el sistema de Voll o Mora, así como el análisis HLBO. Uno de los sistemas más completos es el del análisis del cabello, donde una muestra es enviado a unos laboratorios especializados (Canadá o Bélgica) y realizan un análisis exhaustivo de todas las vitaminas, minerales, oligoelementos, metales pesados, etc. que pueden estar en deficiencia o exceso en el cuerpo, todo corroborado por médicos especializados. A partir de aquí habría que plantear un programa de desintoxicación de choque y posteriormente un mantenimiento. Suelen realizarse depuraciones del hígado y sistema linfático – mesenquimático para limpiar el cuerpo de las toxinas más típicas y reforzar los principales órganos y funciones de eliminación. Posteriormente suelen utilizar otros elementos naturales que con la finalidad de neutralizar y eliminar estas sustancias tóxicas como Piantos, algas (como la clorela o espirula), aminoácidos específicos (L-Cisteina, NAC, L-Glutation), SOD, Germanio-132, Catalasa, Glutation Peroxidasa, etc. dependiendo de los criterios del experto. Un estilo de vida saludable, una correcta alimentación y deporte cotidiano ayudan en gran medida ya que si sumamos a los agentes anteriormente dichos las sustancias tóxicas o cancerígenas del tabaco, la comida basura … tenemos una bomba de relojería que un día va a explotar. Como nadie puede escaparse de este mundo tan artificial podemos controlar ciertos ítems de nuestro entorno: pinturas naturales, casas aireadas, botellas y conservas de cristal, frutas y verduras “payesas”, cosméticos y productos de aseo más naturales, gasolina sin plomo, filtros del coche en buen estado, recorridos cortos a pie o transporte público, etc.
En ocasiones, aunque no se pueda solucionar un problema sí que se pueden tomar ciertas medidas compensatorias mientras que la legislación y los gobiernos se deciden a poner manos a la obra a temas tan serios pero que tan poco les importa como este.

Art. 170/373 (20-02-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LA IMPORTANCIA DE SUDAR

Sudar es una reacción fisiológica natural de nuestro cuerpo a ciertas circunstancias, pero en las últimas décadas se ha instaurado la extraña idea de que está mal visto socialmente. Las personas se preocupan cada vez más por su aspecto físico hasta llegar a extremos tales de considerar el sudor como algo inaceptable. Se intenta luchar contra él, aunque se esté en un lugar abarrotado de gente en el mes de agosto y bailando la última canción “hortera” del verano. ¿Qué dirán mis amigos tan “Chic” si me ven la camiseta húmeda de sudor?, ¡Uff…Dios mío, se me marca el sudor de las axilas! Menudo drama para algunos. Para ello, se han ideado productos antitranspirantes en forma de desodorantes y otros. Hoy en día, es casi imposible encontrar un desodorante que no sea antitranspirante. Lógicamente, la higiene personal es algo que todo el mundo tendría que cuidar. Considerando que compartimos nuestra vida laboral y personal con otras personas, ir aseados y oler bien es una norma de educación loable. Pero eliminar el sudor suele tener una razón estrictamente estético. Pero la gente sabe realmente para que sirve el sudor y los efectos tan perjudiciales que supone suprimirlo.
Tiempo atrás, todo el mundo sabía que la sudoración denotaba purificación y limpieza del cuerpo. Forzar la sudoración era una práctica habitual popular para sanar ciertas enfermedades. También formaba parte de rituales místicos de limpieza mental y espiritual. Hoy día se conoce que este mecanismo fisiológico es de vital importancia para el equilibrio de nuestra salud. Por un lado, es un componente básico del mecanismo de regulación de nuestra temperatura corporal. La eliminación de sudor y su posterior evaporación refrigera nuestro cuerpo cuando está llegando a temperaturas demasiado altas tanto por condiciones externas de temperatura, como por la actividad física. Para que todas las reacciones bioquímicas de nuestro organismo se realicen de una forma correcta, la temperatura de nuestro cuerpo no puede salirse de unos límites; y la sudoración ayuda a ello. Además, según estudios recientes el sudor conlleva una producción de endorfinas. Éstas ayudan en el control del dolor y a tener una mayor sensación de bienestar, tanto físico como psicológico. A todo esto añadir que, es uno de los principales mecanismos relacionados con la eliminación de ciertas sustancias tóxicas del cuerpo. Coopera ayudando a descargar de trabajo al riñón, respecto a la función purificadora. La prueba está que conforme más sudamos menos orinamos y viceversa. Han existido casos de personas que han tenido problemas severos de riñón y que han podido compensar la función desintoxicante de éste –dentro de unos límites- forzando la eliminación de sudor a través de la piel, por ejemplo realizando actividad física. La asociación de aumento de temperatura con la producción y eliminación de sudor está muy relacionada también con la estimulación del sistema inmunitario frente a ciertas infecciones y tumores. En algunos países incluso se recomienda a la población realizar sesiones semanales específicas que fuerzan la sudoración a través de baños hipertérmicos controlados, saunas, etc… como partes integrantes de tratamientos o programas de potencialización de la salud. Incluso informan a las personas que nunca sudan en absoluto –ni con el calor, ni con la actividad física- que eso no es sano. Hace poco tiempo, se produjo un gran enfrentamiento entre ciertos científicos y la industria cosmética ya que los primeros afirmaban que la utilización prolongada de antitranspirantes en la zona axilar podía provocar -con los años- ciertas enfermedades relacionados con el bloqueo y degeneración de los ganglios linfáticos de esa zona. Aún es necesario realizar más estudios al respecto pero es bueno tenerlo en cuenta a priori. Por ello reflexionemos. Una cosa es la salud y otra la “imagen”.
A nadie le gusta asistir a una reunión oficial con traje y al quitarse la americana tener la camisa con ronchas en las axilas, pecho o espalda. Pero existen otras soluciones más sanas como ponerse finas camisetas de media manga debajo, o incluso ponerse camisas completamente blancas o muy oscuras; con los tonos pastel se nota mucho más. Sudar es natural y saludable. Suprimir este mecanismo podría acarrear problemas a la larga… pero claro hay personas que piensan que “antes muerto que…”.

Art. 172/373 (06-03-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LA CULTURA DEL BOCADILLO

Tradicionalmente, España y los demás países latinos de la cuenca mediterránea han tenido al bocadillo como parte imprescindible de los desayunos y meriendas durante muchos años. Una de las ventajas de su éxito es que es muy fácil de preparar y de trasportarse, así como que puede consumirse en cualquier lugar. El bocadillo ofrece casi infinitas posibilidades aunque la mayoría de las personas suelen tener un pensamiento bastante limitado respecto a ello.
El pan es la parte fundamental de un bocadillo. Es un producto típicamente mediterráneo que parece ser que nació en el antiguo Egipto. Posteriormente paso a Grecia y Roma donde se extendió al resto del mundo. Existe una gran multitud de panes donde solo cambiando el tipo de cereal empleado ya cambia la textura, el sabor y el aroma aunque el relleno sea el mismo. Uno de los problemas actuales relacionados es la televisión. Tiene una excesiva influencia sobre las mentes y la capacidad de decisión, y sus campañas publicitarias nos lavan un poco el celebro. Hoy día solamente nos venden el pan de trigo refinado como si fuera lo único que existe, y limitarse a él es una pena. Deliciosos panes de centeno, avena, soja, maíz, cebada, cinco cereales, integrales, con pasas y nueves, piñones y tomillo, etc. constituyen un placer para el paladar. Existe un amplio surtido muy extendido entre la población de Alemania, por ejemplo. El pan proporciona energía, vitaminas, minerales, oligoelementos y fibra (siempre que no sea pan blanco refinado). Además, ofrece una parte de la ración diaria recomendada de cereales-farináceos que son necesarias para nuestro equilibrio alimentario. Al gran abanico de tipos de pan, hay que sumarle la inmensa variedad de “rellenos” que se les puede poner. Con aceite de oliva, tomate, mantequilla, jamón york o serrano (o cualquier otro embutido), atún, patés, quesos, sardinas, lechuga, recula, maíz, brotes de soja, seitan, tofu, zanahoria rallada, pechuga de pollo desmenuzada adobada en leche, salchichas, merluza o lomo rebozado, etc. posibilidades mil. Pero la gente se limita a un tipo de pan y cuatro tipos de rellenos tradicionales: york, serrano, atún y queso. ¡Un poco de imaginación! Pero por desgracia… y en muchas cosas está ocurriendo, nos estamos contagiando negativamente de otras culturas.
Ahora se está poniendo de moda la pastelería y la bollería industrial. La televisión nos “machaca” hasta la saciedad con grandes campañas de marketing los cien mil desayunos y meriendas cargadas de azúcar, colesterol y aditivos. Encima lo venden como si fuera lo más natural y sano del mundo… y por eso (conjuntamente a otros factores) los niños/as son cada vez más obesos y con niveles de colesterol malo disparados en edades tempranas. Y encima la gente se lo cree, han perdido gran parte de su capacidad crítica. Por mucho que las personas piensen que un bocadillo de pan blanco con chorizo es malo por sus grasas, etc., a grosso modo, es mejor que un producto de bollería industrial. Pero hay que tener en cuenta una serie de premisas muy importantes. Primero, es importante que las diferentes variedades del pan sean mayoritariamente integrales. Segundo, es básico variar semanalmente el tipo de pan y no limitarnos a uno como suele ocurrir. Tercero, hay que diversificar con los rellenos también. Habría que ponerle vegetales a los bocadillos como algo normal, ya que solemos limitarlos únicamente a productos derivados cárnicos. El complemento vegetal proporciona muchas ventajas a nivel gastronómico y bioquímico.
Cómo pueden ver, el bocadillo ofrece muchas posibilidades, más de lo que pudieran imaginarse en un principio. La cultura del “bocata” es muy de nuestras tierras y es algo que hay que rescatar. La contienda “bocadillo vs bollo” tiene que inclinarse hacia la vertiente mediterránea.

Art. 174/373 (20-03-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


PROPIEDADES DE LA ARENA DE PLAYA

Se acerca el buen tiempo, el sol y el calor empiezan a ser más patentes a lo largo del día, y esto hace que las personas sientan la necesidad de disfrutar de ellos. Muchas personas empiezan a realizar incursiones en la playa para relajarse, broncearse, realizar actividades lúdicas al aire libre, e incluso los más valientes darse un chapuzón.
Las Pitiusas son un lugar privilegiado para ello y las personas que en ella viven, o vienen, suelen sentir una especial fascinación por el mar, el sol y la playa. En alguna ocasión ya se habló de las más que relevantes propiedades que tiene el agua del mar. Hoy le toca el turno a la arena de sus playas, que encierran secretos por pocos conocidos. La arena contiene un gran número de elementos entre los que cabe destacar el sílice, el yodo, el potasio, el magnesio, el fósforo, el azufre, el calcio, fragmentos de placton y algas, sal marina, etc. Su composición explica el porqué de algunas de sus propiedades. A ello hay que sumarle una propiedad más física: tiene la capacidad de mantener durante mucho tiempo el calor producido por el sol. Por ello, ha sido muy utilizado a lo largo de la historia en caso de alteraciones y dolores osteomusculares en las que la aplicación de calor local resultaba beneficiosa. Una técnica muy utilizada ha sido la del baño de arena. Ésta consiste en enterrar la zona dolorida en la arena caliente y seca. Para ello se recomienda mantener la cabeza mojada o húmeda, estar un mínimo de 10 minutos y un máximo de 20 minutos realizando este baño arenoso. Para concluir el protocolo es necesario realizar un baño de mar. Para las personas que suelen tener un poco más de dificultades en ir a la playa diariamente, se ingenió el denominado saco de arena. Este consiste en fabricar una bolsa pequeña de tela que se llena de arena, previamente limpiada con agua de mar. Se llena la bolsa, pero no al máximo, para que pueda moldearse un poco a la zona donde se va a colocar. Antes de utilizarla se calienta poniéndola en una olla al vapor. La conjunción formada por los baños de sol, el agua de mar y la arena dan lugar a una de las principales triadas destinadas a fomentar la salud. A grandes rasgos, estimula el metabolismo, equilibra el sistema neuroendocrino e inmunológico, mejora el aspecto psicoemocional, abre las vías respiratorias, actúa como revitalizante, así como mejorar la circulación sanguínea y linfática. Un suave masaje con arena de playa tiene un efecto exfoliante. Externamente, tiene también un efecto tiene efecto antiséptico y antiinflamatorio Los pescadores utilizaban a menudo la arena de playa seca en caso de picaduras de medusas. Andar descalzo por la arena húmeda realiza un estímulo y masaje en la planta de los pies, concretamente en las zonas reflexológicas, por lo que tiene un efecto equilibrador de las funciones metabólicas. Además tiene un efecto muy interesante para relajar los músculos de los pies y las piernas, y mejorar el la circulación sanguínea y linfática de las extremidades inferiores. Recordemos que el agua de mar contiene casi todos los minerales y oligoelementos que necesita nuestro organismo de forma orgánica, biodisponible y de fácil asimilación. Por ello, la arena se beneficia de gran parte de sus propiedades. Además, el agua de mar contiene aproximadamente 35 gramos de cloruro sódico (magnésico, potásico y silícico) frente a los 9 que tiene nuestra sangre. Esta diferencia de concentración hace que por un proceso osmótico nuestro cuerpo pueda absorber las sales minerales del mar con facilidad.
Es muy interesante que aprovechemos los habitantes de estas islas, las ventajas que nos brinda la naturaleza que nos rodea. El sol, la playa y el agua de mar no tendrían que ser elementos exclusivos del verano, sino una fuente de salud que le podemos sacar provecho durante todo el año.

Art. 178/373 (17-04-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


LOS ESTIRAMIENTOS EN LA ACTIVIDAD FÍSICA

Como en alguna ocasión ya se ha comentado, la práctica habitual de algún deporte, gimnasia, arte marcial o baile promueve la regulación, e incluso la potenciación, de muchas funciones fisiológicas. La actividad física está considerada como uno de los pilares básicos para la salud física y psicoemocional. Pero la gran mayoría de deportistas y entrenadores se olvidan, no le dan la suficiente importancia, o realizan incorrectamente los denominados estiramientos musculares o stretching.
Éstos tienen como finalidad básica y fundamental mejorar o mantener la capacidad de elasticidad de los músculos. Se puede decir, que un ser humano cuando nace tiene la máxima capacidad de flexibilidad. Esta capacidad va disminuyendo conforme van pasando los años llegando a la máxima rigidez en la vejez. Si se empezarán a practicar estiramientos – adaptados a la edad – ya desde la primera infancia, y se mantuviera toda la vida, la flexibilidad de nuestro cuerpo podría mantenerse en muy correctas condiciones hasta la tercera edad. Cómo la mayoría de personas no hemos tenido dicha suerte, es muy positivo introducirlo como elemento habitual de nuestra práctica deportiva. Uno puede ser muy rígido en edad adulta pero con la práctica y perseverancia se pueden obtener grandes resultados con el tiempo. Pero para ello, reitero que se necesita constancia y realizar dichos estiramientos de una forma correcta, cosa que no suele ocurrir en el 90% de las ocasiones.
En primer lugar, los estiramientos no tienen que realizarse en frío, sino más bien posterior a un calentamiento previo y/o al final de la sesión de trabajo. Esto es muy importante ya que en caso contrario podemos incluso lesionarnos. En segundo lugar, hay que romper el mito que existe referente a que “estiramientos es igual a sufrimiento – dolor”. Una persona tiene que realizar los ejercicios de estiramiento hasta llegar a un punto de molestia (NO DOLOR). Una vez llegado a ese punto se mantiene la posición. Conforme uno vaya entrenando su flexibilidad, ese punto de molestia llegará cada vez más tarde en comparación al estiramiento del músculo que se esté realizando. En tercer lugar, los estiramientos se realizan, a priori, SIN REBOTES. Para no complicarse y evitar lesiones con sistemas que requieren más conocimientos, es mejor realizar el sistema de estiramientos estáticos. Cuando uno llega al punto de molestia se mantiene esa posición fija. En cuarto lugar, es imprescindible que el movimiento de flexibilidad vaya acompañado de una correcta respiración. Esta será abdominal, lenta y profunda. No hay que aguantar la respiración – apnea - mientras se está en fase de estiramiento ya que este hecho puede ocasionar muchos problemas. Y cuando se inicia el movimiento de estiramiento – que tiene que ser lento – se expulsa lentamente el aire, y se sigue con una pausada respiración abdominal. En quinto lugar, cada estiramiento tiene que durar más de 20 segundos para que sea efectivo. Esto es debido a que cuando se realiza una elongación muscular, se desencadena involuntariamente un reflejo denominado “miotático o de estiramiento”. Este reflejo que tiene nuestro cuerpo sirve para evitar que un músculo que se estire mucho pueda desgarrarse. Por ello, en una primera fase del estiramiento de un músculo se produce dicho reflejo miotático que suele durar entre 15 – 20 segundos. Una vez transcurrido este tiempo el reflejo desaparece – el músculo se relaja – y es cuando empieza la fase de elongación. Por ello, cada estiramiento muscular tendría que ser de al menos 30 segundos en posición mantenida, con la correcta respiración y en el punto de molestia.
A modo de resumen, los ejercicios de stretching y la consecuencia de tener un cuerpo más flexible ofrece las siguientes ventajas: a) una mayor vascularización de los músculos – y con ello, una mayor facilidad de aporte de nutrientes y oxígeno al músculo, así como la eliminación de sustancias residuales metabólicas como el ácido láctico - b) una mayor capacidad de contracción, importante para mejorar la efectividad de ciertos gestos deportivos c) un efecto preventivo frente a ciertas lesiones d) una mayor capacidad y velocidad de recuperación al cansancio físico e incluso de lesiones e) una disminución de la sobrecarga muscular con los consecuentes dolores que pueden originarse. Es triste ver como en los gimnasios, escuelas de artes marciales, campos de fútbol o baloncesto, etc. se invierten grandes proporciones de tiempo y esfuerzo en el rendimiento de la fuerza, velocidad o resistencia pero a la elasticidad se la deja en un segundo o quinto lugar. Tanto niños como adultos sufren los efectos de esta falta de educación física y deportiva con las consecuencias que de ello derivan.

Art. 179/373 (24-04-2005) - Dominical, Mundo Natural (Diario de Ibiza), por Josep Colonques Garrido


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